Atlixco.-En medio del colorido y la vitalidad que caracteriza a la temporada primaveral en esta ciudad, una obra de gran formato rompe con la estética habitual del paisaje urbano y provoca reflexión entre habitantes y visitantes.
Se trata de la pieza del artista plástico local Omar Rangel Merino instalada en el zócalo de este pueblo mágico la cual ha sido descrita por su creador como “un sol oscuro en plena primavera”.
La obra, centrada en la figura de un “engrillado”, remite a una de las expresiones más representativas de la tradición religiosa local: los penitentes que, durante la procesión del silencio en Atlixco, recorren las calles como acto de fe cargando cadenas y símbolos de sacrificio. Sin embargo, Rangel Merino busca resignificar esta imagen alejándola de los prejuicios históricos.
“Agarré este personaje para trascenderlo”, explicó el artista aludiendo a la percepción social que durante años vinculó a los engrillados con figuras negativas como criminales o personas peligrosas.
Dijo a través de su propuesta pretende romper con ese estigma y ofrecer una lectura distinta donde el sacrificio y la penitencia se entienden desde una dimensión espiritual y cultural.
La exposición forma parte del marco de actividades de “La Primavera en Atlixco”, temporada que cada año atrae a cientos de turistas por su clima templado, su riqueza floral y su agenda cultural. En este contexto la pieza se inserta, junto a varias más, como un elemento disruptivo que dialoga con las tradiciones locales recordando que la primavera no solo es sinónimo de vida y color, sino también de introspección y memoria colectiva.
Ubicada en uno de los espacios más concurridos del municipio la obra ha generado diversas reacciones entre el público. Mientras algunos destacan su fuerza simbólica y su capacidad de generar conversación, otros se muestran sorprendidos por el contraste entre su tonalidad oscura y el ambiente festivo de la temporada.
Con esta intervención artística, Atlixco reafirma su vocación como un punto de encuentro entre tradición y contemporaneidad donde el arte público se convierte en un vehículo para cuestionar, reinterpretar y enriquecer la identidad cultural de la región.
Foto: Lena Velázquez
cdch