Las artesanías en papel amate son una de las expresiones más vibrantes del arte popular mexicano.
Pintadas sobre un soporte de origen prehispánico, estas piezas no solo destacan por su belleza y colorido, sino también por su poder narrativo: cuentan escenas cotidianas, mitos, danzas, rituales y creencias que forman parte del alma indígena de México.
Son lienzo de historias que se siguen transmitiendo en manos de artesanos especialmente en comunidades como Xalitla (Guerrero), San Agustín Oapan, Ameyaltepec y parte de Puebla.
El papel amate, elaborado a base de corteza de jonote, es usado como lienzo por artistas indígenas desde hace décadas. Aunque su uso ceremonial data de la época prehispánica, fue en el siglo XX cuando artesanos nahuas comenzaron a plasmar escenas cotidianas y festivas sobre este soporte, fusionando sus técnicas tradicionales con una nueva manera de contar historias.
El resultado fue el nacimiento de un nuevo tipo de artesanía: la pintura en papel amate, una manifestación que combina técnicas de trazo, simbolismo y narración oral con elementos decorativos de gran impacto visual.
Las piezas que se realizan son:
-Marcapáginas, tarjetas y figuras decorativas.
-Lámparas y pantallas decoradas con motivos naturales o florales.
-Máscaras, retablos o portarretratos que combinan papel amate con madera o barro.
-Cuadernos, separadores y portadas artesanales.
En Pahuatlán este trabajo se realiza en la comunidad de San Pablito, ahí los otomíes siguen produciendo lo mismo que sus antepasados hacían.
Si bien se trata de una artesanía que ha llegado a conocer la exportación, es elaborada todavía con fines de ceremonia. Sirve a los brujos de ofrenda en sus rituales y en su superficie pueden quedar representados espíritus buenos o malos.
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Foto Archivo
LMR