Atlixco, Pue.- El humo volvió a dibujar sombras sobre la zona centro de esta ciudad. Bastaron unos minutos para que el olor a quemado alertara a vecinos, comerciantes y automovilistas: la barranca del Puente de la Juventud ardía otra vez.
Eran horas de actividad cotidiana cuando las primeras columnas de humo comenzaron a elevarse, densas y visibles, desde distintos puntos de la ciudad. Pronto, el crepitar del fuego confirmó lo inevitable.