Ciudad de México, México. – Con la llegada del frío, los días cortos y las noches largas, algo cambia no solo en el clima, sino también en nuestro estado de ánimo. Diversos estudios psicológicos y biológicos coinciden en que durante el otoño y el invierno las personas tienden a enamorarse más rápido . No se trata de un mito romántico, sino de una respuesta del cuerpo y la mente ante las transformaciones propias de la temporada.