Ciudad de México.- El auge de la inteligencia artificial ha permitido nuevas formas de expresión visual, entre ellas la creación de imágenes realistas que colocan a los usuarios junto a personajes animados de su preferencia. Esta tendencia, impulsada principalmente a través de la herramienta Gemini de Google, ha ganado notoriedad por permitir generar fotografías tipo Polaroid con un alto grado de personalización y calidad.
Con esta tecnología, ya no es necesario tener conocimientos avanzados de edición para obtener una imagen donde el usuario aparece acompañado de personajes ficticios provenientes de series animadas, películas, anime o incluso íconos culturales virales. La accesibilidad de la herramienta, sumada a su carácter gratuito, ha fomentado su uso entre jóvenes y entusiastas de las redes sociales.
Para quienes deseen sumarse a esta tendencia digital, el proceso es sencillo. Basta con ingresar a Gemini desde un navegador o dispositivo móvil, contar con una imagen propia y otra del personaje deseado, y seguir algunos pasos básicos para fusionarlas. Uno de los comandos más utilizados para obtener el estilo visual característico de estas imágenes es el siguiente: “Toma una foto tomada con una cámara Polaroid... [instrucciones detalladas de luz, fondo, expresiones, etc.]”. Esta indicación permite a la IA recrear una escena con estética retro y emocional.
Es importante señalar que el resultado puede variar, por lo que se recomienda ser específico en los comandos y utilizar fotografías personales claras, tomadas de frente y con buena resolución. Las modificaciones, tanto en el personaje como en la imagen del usuario, deben describirse de forma precisa para obtener el efecto deseado.
No obstante, el uso de estas herramientas no está exento de riesgos. Subir fotografías personales a plataformas gestionadas por inteligencia artificial conlleva implicaciones sobre la privacidad y el control de la imagen. Entre los principales peligros se encuentran la posibilidad de que el contenido sea almacenado para fines de entrenamiento de modelos, compartido con terceros o incluso utilizado sin consentimiento en la generación de deepfakes.
Asimismo, las imágenes pueden contener metadatos que revelen información sensible, como la ubicación o el momento en que fueron tomadas, lo que expone a los usuarios a potenciales vulnerabilidades digitales, suplantación de identidad o fraudes.
Pese a ello, el fenómeno sigue creciendo y representa una muestra del impacto de la IA en la cultura visual contemporánea. Su uso, aunque creativo y entretenido, requiere también de conciencia sobre los límites de la exposición digital.