Ciudad de México.- En su espectáculo de medio tiempo del Super Bowl , Bad Bunny convirtió el emparrillado del norte de California en una estampa caribeña, como si lo hubiera trasladado unos 3 mil 500 kilómetros hasta los paisajes de Puerto Rico . Mucho antes de que sonaran los primeros acordes de “Tití me preguntó”, el escenario ya estaba cargado de referencias a la isla y de un marcado sentido de panamericanismo , con guiños a distintos países del continente.
A lo largo de los 13 minutos que duró el show, cada elemento escénico —desde el vestuario hasta los puestos ambulantes y las banderas— funcionó como símbolo, algunos evidentes y otros apenas perceptibles a primera vista.
El espectáculo arrancó en medio de un cañaveral , una alusión al cultivo de caña de azúcar, principal motor económico de Puerto Rico cuando pasó a ser territorio de Estados Unidos a finales del siglo XIX. Aunque la isla dejó atrás su carácter principalmente agrícola a partir de la década de 1950, cuando se impulsó la fabricación mediante incentivos fiscales, la figura del jíbaro con su tradicional pava sigue siendo un emblema de la identidad puertorriqueña.
El propio Bad Bunny se presentó vestido de blanco durante toda su participación, igual que los jíbaros. El color no solo es funcional para mitigar el calor del Caribe; conecta también con la expresión común en América Latina “estar vestido de punta en blanco”, que literalmente alude a ir de blanco, pero en un sentido figurado se usa para describir a alguien que va impecable, muy bien arreglado.
Otro de los elementos centrales del montaje fue un puesto de cocos con la leyenda “coco frío”, evocando los puestos callejeros del Caribe donde se vende agua de coco servida directamente en la fruta, lejos de las versiones envasadas de supermercado. La escena invitaba a imaginar el gesto cotidiano de abrir el coco y solo añadir una pajilla. El coco apareció además como ícono recurrente, incluso en los gráficos de la introducción, donde se mostraron balones de fútbol americano transformados en cocos.
A lo largo del recorrido escénico aparecieron otras paradas igualmente significativas: una mesa de dominó , pasatiempo tradicional en muchas comunidades caribeñas; un salón de uñas improvisado; un puesto de oro y plata con letreros de “solo efectivo”; y un puesto de tacos , recordatorio de que la gastronomía mexicana también forma parte de esta narrativa compartida. La idea de fondo: un mosaico de escenas familiares en distintos rincones de América Latina.
El panamericanismo se reforzó en el momento dedicado a las piraguas , una forma de hielo raspado muy popular en Puerto Rico. Cada botella de jarabe lucía una bandera diferente de América Latina, subrayando la intención de mostrar la interacción y los puntos en común entre los países del continente. Después de esa secuencia, entraron en escena los boxeadores Xander Zayas y Emiliano Vargas , con las banderas de Puerto Rico y México en sus pantalones, respectivamente. La elección no fue casual: ambos países sostienen una rivalidad histórica en el boxeo, con múltiples campeones mundiales a lo largo de las décadas.
Alrededor de una pequeña casita caribeña se reúne un grupo de celebridades vinculadas a distintos países de las Américas. Aparecieron las cantantes Cardi B (de origen dominicano), Karol G (Colombia) y Young Miko (Puerto Rico); los actores Jessica Alba (con raíces mexicanas) y Pedro Pascal (Chile); y el beisbolista Ronald Acuña Jr. (Venezuela). También se sumaron la influencer Alix Earle y el empresario Dave Grutman , socio de Bad Bunny. La música acompañó este cruce de referencias con la proyección del dibujo animado del sapo concho , ya asociado tanto al artista como a Puerto Rico, y la participación del director nicaragüense Giancarlo Guerrero .
Uno de los momentos más comentados fue la boda real celebrada en pleno escenario. Tras los votos, la ceremonia dio paso a la aparición sorpresa de Lady Gaga , vestida con un traje azul claro y una gran flor rosa-rojiza en el pecho: la flor de maga , flor nacional de Puerto Rico. Como contrapunto, en las sillas colocadas en el exterior de la boda se veía a un niño dormido , imagen habitual en las fiestas latinoamericanas, donde los menores terminan rendidos en sillas o camas improvisadas mientras los adultos prolongan el baile hasta altas de la noche.
Después del enlace llegó la fiesta. Entre quienes asistían a los invitados destacaba Toñita , dueña del Caribbean Social Club en Brooklyn, uno de los últimos clubes sociales puertorriqueños que aún sobreviven en Nueva York. Bad Bunny ya le había rendido homenaje en su tema “NuevaYol”. En la etiqueta de una botella, diseñada para parecer una marca de licor o cerveza, podía leerse la palabra “Conejo”, referencia directa al apodo del artista, El Conejo Malo .
El homenaje continuó con la participación de Ricky Martin , otra figura emblemática de la música puertorriqueña y veterana de grandes espectáculos deportivos. Sentado en una silla de plástico blanca frente a un árbol de plátano, interpretó “Lo que le pasó a Hawaii”, tema de Bad Bunny. Las sillas de plástico son una estampa común en las reuniones caribeñas y latinoamericanas, y la escena remitía además a la portada de “Debí tirar más fotos”, álbum del puertorriqueño que recientemente se alzó con varios Premios Grammy , uno de los cuales apareció brevemente en pantalla antes de la intervención de Martin.
En otro segmento, Bad Bunny y varios intérpretes vestidos como jíbaros treparon por postes de luz chispeantes para cantar “El apagón”. La imagen aludía al devastador paso del huracán María ya las secuelas que dejó en la infraestructura eléctrica, así como a los apagones crónicos que aún afectan a la isla.
La bandera puertorriqueña azul claro que ondeó durante la actuación también tenía un significado preciso. No se trató de un error de impresión, sino de la versión original de la bandera, asociada históricamente al movimiento independentista . Con la llegada del dominio estadounidense, el tono de azul se oscureció para parecerse más al de la bandera de Estados Unidos.
En la parte final del show, Bad Bunny declaró: “Dios bendiga a América” y, de inmediato, comenzó a mencionar países de América del Norte, Centro, Sur y el Caribe , mientras desfilaban sus banderas en el fondo. El gesto reforzó la idea de que “América” no se limita a Estados Unidos, sino que abarca todo el continente.
La presentación, cargada de símbolos culturales, históricos y políticos, se convirtió en un mapa visual del Caribe y de América Latina, leído desde la mirada de un artista que ha llevado la identidad puertorriqueña al centro del escenario global. Los periodistas de The Associated Press María Sherman y Mallika Sen contribuyeron a este reporte desde “NuevaYol”.
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Foto : Especial
Djs