El consumo compulsivo de series conocido como “binge watching” se ha vuelto omnipresente en la era del streaming, hasta el punto de que muchas personas sienten que pierden el control frente a sus pantallas. Pero ¿es realmente una adicción? ¿Qué nos empuja a seguir viendo? Y, sobre todo, ¿cuántos de nosotros lo vivimos así?