La presidenta Claudia Sheinbaum goza de una gran popularidad. De acuerdo con todas las encuestas de opinión, la jefa del Estado mexicano se ubica por encima del sesenta o setenta por ciento. Si bien no es algo excepcional en términos del aprecio de los mexicanos hacia su presidente, sí que cuenta con buenos niveles de aceptación. La revocación de mandato resulta, por tanto, un ejercicio costoso y peligroso.