En la infancia, todo parece más oscuro cuando te alejan de los focos que iluminan al primogénito o al último, pues los expertos dicen que los padres presionan menos a los “Hijos Sándwich” o de enmedio y que les prestan menos atención y suelen por ello sentirse a la deriva, desprotegidos, demandantes de cariño, ocupados en discernir cuál es su papel en la familia.