Con una inversión de 4500 millones de dólares, continúa la construcción del muro negro fronterizo Estados Unidos y México en la zona de Santa Teresa, frente a Ciudad Juárez.
Esta construcción es parte del proyecto impulsado por el gobierno de Estados Unidos que reforzará la seguridad en distintos puntos de la frontera.
En este nuevo tramo, destaca la construcción de un muro metálico pintado de color negro con acabado mate, lo que permitirá que absorba más calor con la exposición solar, lo que impedirá la escalada de migrantes.
El proyecto, desarrollado en coordinación con el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) y la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP), prevé la edificación de alrededor de 230 millas de barrera fronteriza, de las cuales 110 kilómetros millas se ubicarán entre El Paso (Texas), y Ciudad Juárez (Chihuahua), una de las zonas con mayor flujo migratorio entre ambos países.
Pese a estas acciones implementadas por el gobierno estadounidense, no han logrado detener el flujo migratorio en la frontera norte de México, comentó el religioso Javier Calvillo.
Mientras más difícil pongas tu muro o tus vallas, afectan más a la migración, la haces más complicada, y, de todos modos, aunque el migrante se ponga este muro, seguirá pasando, señaló.
“Nunca van a poder frenar la migración. ¿Por qué? Porque el ser humano siempre va a pensar más en grande, a pesar de los muros, a pesar de los programas o a pesar de las estrategias.”.
Finalmente, advirtió que el incremento de barreras físicas en la frontera, como los nuevos tramos de muro que se construyen en la región, podría elevar el nivel de riesgo para quienes intentan cruzar hacia territorio estadounidense.
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LMR