Adán Augusto López Hernández no renunció, sino “lo renunciaron, lo hicieron dimitir del puesto de jefe político de Morena en el Senado de la República, como parte de “de un manotazo en la mesa” que estaría dando la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo para remover a personajes y circunstancias que están anclando en la 4T en contradicciones ideológicas, en prácticas corruptas y en comportamientos escandalosos.
Por esa razón se puede afirmar que el poblano Ignacio Mier Velazco ha logrado ascender de cargo, pero sin crecer necesariamente de rango político, al entrar a ocupar el espacio que –este domingo— dejó López Hernández al frente de la coordinación de Morena en la Cámara Alta del Congreso de la Unión.
Mier no llega a esa posición política porque se reconozca en él a un líder político o porque sea del agrado de Palacio Nacional, sino arriba a esa posición como parte de la negociación que hubo entre Adán Augusto López Hernández y Rosa Icela Rodríguez Velázquez, la titular de la Secretaría de Gobernación, para que el tabasqueño finalmente aceptara irse.
Todo hace suponer que luego de un año de resistirse a dejar el control de la Junta de Coordinación Política del Senado y el manejo de la fracción de Morena, finalmente el ex gobernador de Tabasco aceptó –se dice que el viernes por la noche—dejar el liderazgo que ejercía, pero a cambio de dos condiciones.
La primera fue no abandonar su curul en el Poder Legislativo. Por eso él mismo definió –este domingo—que deja de ser jefe político en la Cámara Alta para ahora ser “un senador más” de la fracción morenista.
Y la segunda condición fue que la coordinación de la fracción de Morena –no se sabe si ocurrirá lo mismo con la Junta de Gobierno del Senado—recayera en manos de un miembro de su grupo político.
Esa fue la circunstancia que le favoreció a Ignacio Mier para quedarse al frente del grupo parlamentario del Partido de Regeneración Nacional, ya que para nadie es un secreto que, por un lado, el poblano es el político más leal a Adán Augusto López Hernández; pero por otro lado, no goza del agrado de Claudia Sheinbaum, desde que esta última era jefe de Gobierno de la Ciudad de México y el primero era diputado federal.
Nacho Mier tendrá “que remar contra corriente” y en algún momento “darle la espalda”, alejarse del ex gobernador de Tabasco, si es que quiere crecer en el cargo que le acaban de asignar y evitar que, al primer cambio posible, lo acaben sustituyendo.
Sobre todo, porque el señor Morenacho –que era su mote electoral—ha recibido “un tanque de oxigeno que lo ha revivido”, pues luego de haber perdido en diciembre de 2023 la candidatura de la 4T a la gubernatura de Puebla –frente a su primo Alejandro Armenta Mier—estaba “de capa caída”, era solamente un senador “más del montón” que no figuraba como líder en la Cámara Alta.
Los persigue “La Barredora”
La estrella de Adán Augusto López Hernández se empezó a apagar exactamente hace 12 meses, ya que en febrero de 2024 se confirmó que había una orden de aprehensión contra Hernán Bermúdez Requena, quien fue el secretario de Seguridad Pública cuando el tabasqueño era gobernador y utilizando dicho cargo, fundó el cártel de La Barredora, con lo remanentes de la organización criminal de los Zetas.
Era una relación idéntica, guardando las proporciones, a la que hubo entre el presidente panista Felipe Calderón Hinojosa y su ex secretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna, quien está sentenciado en Estados Unidos como narcotraficante y protector del Cártel de Sinaloa.
Se sabe que desde esa fecha hubo una fuerte presión para que López Hernández dejara las posiciones que ocupaba en el Senado, pero el ex mandatario se opuso y confió que el alboroto de La Barredora se difuminaría. Lo que nunca ocurrió.
Luego vinieron otros escándalos. Entre ellos la negativa de la senadora Andrea Chávez Treviño –quien es parte del primer círculo político de López Hernández— a frenar una ostentosa y adelantada campaña proselitista tendiente a lograr la candidatura de la 4T al gobierno de Chihuahua. Se lo pidió públicamente la presidenta Sheinbaum y aún así, quiso continuar con sus planes electorales.
Otro episodio obscuro es la abultada partida secreta que se le descubrió a Adán Augusto López en el presupuesto del Senado, que este año era superior a los 900 millones de pesos. Nunca pudo ofrecer una explicación convincente.
Y por último, se le encargó desde Palacio Nacional que sacara adelante el tema de la reforma electoral y fracasó. Tanto el PT y el PVEM, que son aliados de la 4T, acabaron desconociendo al tabasqueño como interlocutor.
Por eso, el fin de semana, tuvo que ser Rosa Icela Rodríguez quien entrara a acordar con el PT y el PVEM apoyar la propuesta presidencial de reforma electoral, tal como ella misma lo comunicó el sábado en la plenaria de los diputados federales de Morena.
A Adán Augusto López Hernández lo acabó La Barredora.
Si Ignacio Mier Velasco en su nueva oportunidad de regresar a los reflectores de la política nacional, no se aleja de López Hernández, también lo “van a acabar barriendo”.
clh