La calidad del aire volvió a deteriorarse en la Zona Metropolitana del Valle de México (ZMVM), lo que llevó a las autoridades ambientales a activar la Fase 1 de contingencia ambiental por ozono, una medida que busca reducir la exposición de la población a niveles considerados de riesgo para la salud.
La decisión fue tomada por la Comisión Ambiental de la Megalópolis (CAMe) tras registrar concentraciones elevadas de contaminantes, especialmente en horas de mayor radiación solar. Este fenómeno suele intensificarse por la combinación de emisiones vehiculares, condiciones atmosféricas y falta de dispersión de contaminantes.
Como parte de las acciones emergentes, se aplicarán restricciones a la circulación vehicular este domingo 26 de abril, en un horario de 5:00 a 22:00 horas. Las autoridades pidieron a la ciudadanía revisar si sus vehículos pueden circular para evitar sanciones y contribuir a la reducción de emisiones.
Entre los automóviles que deberán suspender su circulación se encuentran los de holograma 2, así como los de holograma 1 con terminación de placa 2, 4, 6, 8 y 0. También se incluye a los vehículos con holograma 0 y 00 con engomado amarillo y terminación 5 o 6. A esto se suman los autos sin holograma, incluyendo unidades foráneas y con permisos temporales.
De forma adicional, el transporte de carga tendrá restricciones en un horario específico de 6:00 a 10:00 horas, mientras que el 50% de las unidades de gas LP sin válvula especial también deberá detener operaciones durante el periodo de contingencia.
La activación de estas medidas responde principalmente a la presencia de ozono a nivel de suelo, un contaminante que se forma a partir de reacciones químicas entre emisiones de vehículos y la luz solar. Este gas, al concentrarse en el ambiente, puede generar efectos adversos en el sistema respiratorio.
De acuerdo con información de autoridades de salud, los efectos inmediatos incluyen irritación en ojos y garganta, dificultad para respirar y aumento en consultas médicas de urgencia. En casos de exposición prolongada, los riesgos pueden escalar a enfermedades crónicas.
Especialistas señalan que otros contaminantes como las partículas PM10 y PM2.5, el dióxido de nitrógeno (NO2) y el dióxido de azufre (SO2) también influyen en el deterioro de la calidad del aire, ya que pueden penetrar en el sistema respiratorio y agravar padecimientos preexistentes.
Los grupos más afectados suelen ser niños, adultos mayores, mujeres embarazadas y personas con enfermedades respiratorias, quienes presentan mayor vulnerabilidad ante los picos de contaminación.
Las autoridades recomiendan evitar actividades al aire libre, mantenerse informados sobre la calidad del aire y seguir las indicaciones oficiales mientras dure la contingencia. También subrayan que la reducción de emisiones es clave para disminuir los riesgos en la salud pública.
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xmh