Durante las primeras horas del miércoles 21 de enero, las redes sociales se llenaron de mensajes que alertaban sobre el supuesto sonido inminente de la alerta sísmica en distintos puntos del país. Publicaciones sin contexto y cadenas reenviadas provocaron que muchas personas en la Ciudad de México y otras entidades pensaran que los altavoces del C5 sonarían en cualquier momento, lo que generó nerviosismo y desinformación.
Frases como “Simulacro 21 de enero” y “alerta sísmica” se colocaron entre las principales tendencias en buscadores y plataformas digitales. El problema no fue el ejercicio preventivo en sí, sino la falta de claridad sobre dónde y a qué hora se llevaría a cabo. Para un sector de la población, el mensaje fue confuso: no quedaba claro si se trataba de un simulacro o de una alerta real.
Ante el revuelo, la Secretaría de Gestión Integral de Riesgos y Protección Civil (SGIRPC) salió a aclarar la situación. A través de un comunicado oficial, la dependencia precisó que la activación de la alerta sísmica estaba programada únicamente para el estado de Colima, como parte de un simulacro local solicitado por las propias autoridades de esa entidad. El ejercicio se realizó a las 12:00 horas, tiempo del centro de México, y no implicó la activación del sistema en la CDMX ni en otros estados del país.
La SGIRPC explicó que la alerta fue activada de forma manual y que no se envió ningún aviso a teléfonos celulares fuera de Colima. También dejó en claro que la planeación, ejecución y evaluación del simulacro quedaron bajo la responsabilidad de las autoridades colimenses, ya que se trató de una solicitud expresa del gobierno estatal.
Este episodio volvió a poner sobre la mesa un problema recurrente: la rapidez con la que se comparte información incompleta o malinterpretada en redes sociales. En un país con alta actividad sísmica, cualquier mención de la alerta genera reacciones inmediatas, por lo que la desinformación puede provocar alarma innecesaria.
Es importante recordar que, en el caso de la Ciudad de México, cuando la alerta sísmica se activa a través de altavoces o mediante el aviso que llega directamente a los teléfonos celulares, se trata de un sismo real. En esas situaciones no hay simulacro ni prueba: la recomendación es actuar de inmediato para proteger la integridad personal.
Especialistas en protección civil insisten en la importancia de mantener la calma, evitar correr, gritar o empujar, y seguir los protocolos de seguridad. Si es posible evacuar rápidamente hacia una zona segura, debe hacerse; de lo contrario, se recomienda replegarse en áreas estructuralmente más resistentes, lejos de ventanas y objetos que puedan caer.
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