En un nuevo episodio del largo y controvertido caso legal de Jeffrey Epstein, el Departamento de Justicia de Estados Unidos puso a disposición del público una enorme cantidad de documentos que arrojan más preguntas que respuestas sobre el alcance y los vínculos del condenado por abuso sexual y tráfico de menores.
El 5 de febrero, las autoridades estadounidenses hicieron público un tercer lote de archivos relacionados con las investigaciones sobre Epstein, que suman alrededor de tres millones de páginas, 180 000 imágenes y 2 000 videos, en lo que se considera la mayor liberación oficial de material desde la muerte del financista en 2019.
Esta divulgación forma parte del cumplimiento de la Epstein Files Transparency Act, una ley aprobada a finales de 2025 que obliga al gobierno a publicar toda la documentación no clasificada vinculada con el caso antes de una fecha tope. Aunque el proceso se ha extendido más allá de los plazos inicialmente previstos, las autoridades federales aseguran que ya concluyeron la revisión requerida legalmente de los archivos.
Ciudadanía vaticana y cartas sin contexto claro
Entre el vasto cúmulo de documentos divulgados, han surgido referencias a lo que algunos medios han descrito como un posible vínculo con El Vaticano. En varias oportunidades aparece mencionado un colaborador de Epstein identificado genéricamente como “hacker personal”, quien supuestamente contaba con pasaportes de países como Irán, Israel y la Ciudad del Vaticano, una ciudadanía extremadamente restringida que por regla general corresponde a altos funcionarios eclesiásticos o diplomáticos.
Ese pasaporte ha alimentado especulaciones sobre una posible relación del experto en tecnología con la Santa Sede. Sin embargo, la investigación periodística apunta a que la persona señalada podría ser Vincenzo Iozzo, un ingeniero italiano especializado en seguridad digital y fundador de una empresa de protección de identidades en línea, sin vínculos públicos confirmados con funciones del servicio diplomático o religioso del Vaticano.
Hasta ahora no existe evidencia oficial que respalde que haya habido acceso ilegal a los archivos por parte de El Vaticano ni una relación formal entre la Santa Sede y las operaciones de Epstein, según declaraciones del propio FBI frente a rumores que han circulado en redes sobre un supuesto “hackeo” desde ese Estado.
Más preguntas que respuestas
Además de la atención mediática sobre posibles conexiones inesperadas, los registros difundidos cubren otros aspectos del expediente: desde correos electrónicos que detallan gastos de reparación en las propiedades de Epstein hasta referencias a contactos con figuras públicas y empresarios globales. No hay, sin embargo, pruebas de que el financiero haya vivido en El Vaticano, como algunas transcripciones sacadas de contexto han sugerido en redes sociales.
El volumen y la naturaleza de los documentos han reavivado el escrutinio sobre la investigación, la tutela de las víctimas y los vínculos entre Epstein y algunas figuras políticas y sociales de alto perfil. Aunque muchas páginas están redactadas para proteger la identidad de las víctimas, legisladores y colectivos de sobrevivientes insisten en que todavía falta transparencia completa.
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xmh