El sarampión, una enfermedad que muchos consideraban erradicada o lejana, volvió a colocarse en el radar de las autoridades sanitarias en México. El aumento reciente de casos ha obligado a reforzar medidas de prevención, especialmente en espacios donde el riesgo de contagio es mayor, como hogares, escuelas y unidades médicas.
Se trata de un virus altamente contagioso que se transmite a través de pequeñas gotas expulsadas al hablar, toser o estornudar. Una sola persona infectada puede propagar la enfermedad incluso antes de saber que la padece, lo que complica su contención. Entre las posibles complicaciones se encuentran neumonía, infecciones auditivas, diarrea severa, inflamación cerebral y, en situaciones graves, la muerte, principalmente en niñas, niños y personas con defensas bajas.
De acuerdo con información del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), el periodo de contagio inicia hasta cuatro días antes de que aparezca la erupción en la piel y se mantiene varios días después, lo que incrementa el riesgo de transmisión en espacios compartidos. Por esta razón, el uso del cubrebocas vuelve a cobrar relevancia como una medida preventiva en contextos específicos.
El IMSS recomienda portar cubrebocas principalmente a personas con síntomas o diagnóstico confirmado, sobre todo cuando tengan que interactuar con otros integrantes del hogar o acudir a revisión médica. También se aconseja a personas cuidadoras, en especial si no cuentan con el esquema completo de vacunación, así como a personal de salud que atienda casos sospechosos. En zonas donde se ha detectado mayor número de contagios, su uso puede considerarse como una acción preventiva adicional para la población en general.
El cubrebocas debe colocarse correctamente, cubriendo nariz y boca, sin retirarlo para hablar o estornudar. Se recomienda utilizar modelos tricapa o N95, retirarlos únicamente por los elásticos y realizar higiene de manos después de manipularlos.
Más allá del cubrebocas, la vacunación sigue siendo la herramienta más efectiva para prevenir el sarampión. Las autoridades sanitarias llaman a la población a revisar su Cartilla Nacional de Salud y confirmar que cuenten con el esquema completo. Ante síntomas como fiebre, tos persistente, escurrimiento nasal, conjuntivitis o erupciones cutáneas, se recomienda acudir de inmediato a una unidad médica.
Como parte de las acciones preventivas, la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) anunció el refuerzo de la vacunación contra el sarampión para su comunidad universitaria a partir del lunes 9 de febrero. Los módulos se instalarán en distintos planteles, incluidos CCH, preparatorias y Facultades de Estudios Superiores, con el objetivo de reducir riesgos en espacios educativos de alta concentración.
Además, se insiste en mantener medidas básicas como la ventilación de áreas cerradas, el lavado frecuente de manos, evitar el contacto cercano con personas vulnerables y seguir las indicaciones del personal de salud. Estas acciones, combinadas con la vacunación, son clave para contener la propagación del virus y evitar brotes de mayor alcance.
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