Oxford, Reino Unido.- Un equipo internacional encabezado por la Universidad de Oxford identificó una posible nueva clase de planeta fuera del Sistema Solar, luego de determinar que L 98-59 d no encaja en las categorías conocidas hasta ahora por su combinación de baja densidad, atmósfera rica en compuestos de azufre y un océano global de magma en su interior. Los resultados fueron publicados este 16 de marzo de 2026 en Nature Astronomy .
El planeta orbita una estrella ubicada a unos 35 años luz de la Tierra y tiene un tamaño aproximado de 1,6 veces el de nuestro planeta. Los astrónomos señalaron que sus propiedades desconcertaron inicialmente a los investigadores, por lo que recurrieron a observaciones del telescopio espacial James Webb y de observatorios terrestres para estudiar con mayor detalle su atmósfera.
De acuerdo con el estudio, en la atmósfera de L 98-59 d se detectan compuestos sulfurosos como azufre de hidrógeno, un rasgo inusual para un planeta pequeño. Para explicar ese comportamiento, el equipo utilizó simulaciones computacionales que reconstruyen su evolución durante casi cinco mil millones de años.
Los modelos sugieren que el manto del planeta está compuesto en gran medida por silicatos fundidos, similar a la lava terrestre, formando un océano de magma que se extendería millas de kilómetros bajo la superficie. Ese reservorio permitiría almacenar enormes cantidades de azufre durante escalas de tiempo geológicos y, al mismo tiempo, sostener una atmósfera densa rica en hidrógeno y gases sulfurosos.
Los investigadores explicaron que ese intercambio constante entre el interior fundido y la atmósfera ayudaría a conservar esos gases durante millas de millones de años, a pesar de la radiación de su estrella anfitriona, que normalmente favorecería su pérdida al espacio. Esa interacción es la que, según el equipo, explicaría las propiedades extraordinarias observadas en este mundo.
El autor principal del estudio, Harrison Nicholls, señaló que el hallazgo podría obligar a replantear las categorías con las que hoy se describen los planetas pequeños. Aunque se consideró poco probable que un mundo fundido como éste pueda albergar vida, se destacó que su análisis amplía la comprensión sobre la diversidad de exoplanetas que existen en la galaxia y abre la posibilidad de encontrar más objetos similares.
Las observaciones tomadas en 2024 con el telescopio James Webb ya detectaron dióxido de azufre en las capas altas de la atmósfera del planeta. A partir de esos datos, los científicos plantean que la radiación ultravioleta de la estrella provoca reacciones químicas atmosféricas, mientras el océano de magma actúa como un enorme depósito que absorbe y libera compuestos con el paso del tiempo.
El estudio también refuerza el papel de James Webb en la caracterización de exoplanetas. Además, los investigadores consideran que futuras misiones de la Agencia Espacial Europea, como Ariel y PLATO , podrían aportar más información para entender cómo se forman, evolucionan y qué condiciones presentan este tipo de mundos.
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Foto: Especial
Djs