En la celebración de los 1700 años del Concilio Ecuménico de Nicea en Turquía, el Papa León hizo un llamado a la unidad y fraternidad entre cristianos de diferentes confesiones.
Realizó una oración sobre los restos de una basílica sumergida en el siglo IV con la presencia de dignatarios, ortodoxos y protestantes.
El Pontífice resaltó que “el uso de la religión para justificar la guerra y la violencia, como cualquier forma de fundamentalismo y fanatismo, debe ser rechazado con firmeza”.
Invitó a buscar la fraternidad y a superar el escándalo de las divisiones que, lamentablemente, aún existen, y a alimentar el deseo de unidad.
“Existe una hermandad universal, independientemente de la etnia, la nacionalidad, la religión o la opinión”, añadió frente a 28 representantes de otras confesiones cristianas, en el segundo día de su primer viaje apostólico.
En la ceremonia hubo oraciones en varios idiomas, cantos y fue presidida por el patriarca de Constantinopla, Bartolomeo I, figura destacada del mundo ortodoxo.
El Pontífice fue recibido cálidamente por cientos fieles que se dieron cita en la catedral del Espíritu Santo de Estambul, muchos de los cuales se levantaron al amanecer para verlo.
El siguiente destino es la Mezquita Azul, construida en el siglo XVII sobre el sitio del antiguo palacio de los emperadores bizantinos, antes de presidir una gran misa ante 4 mil fieles.
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Foto Archivo
LMR