Bogotá, Colombia.- Especialistas en seguridad consideran poco probable que los cárteles mexicanos busquen realizar ataques directos contra el Mundial de Futbol, al estimar que el torneo representa para ellos una oportunidad económica y no un objetivo de violencia. De acuerdo con los expertos, un episodio de alto impacto durante el evento atraería mayor atención de las autoridades de México y Estados Unidos, algo que no convendría a las organizaciones criminales.
El analista en seguridad estratégica Eduardo Vázquez Rossainz afirmó que no observa indicios de posibles ataques dirigidos contra el Mundial. Según explicó, los grupos delictivos recurren a la violencia cuando sus propias disputas o choques con fuerzas de seguridad así lo requieren, pero esas acciones responden a su agenda criminal y no necesariamente a coyunturas externas como un evento deportivo internacional.
El especialista, autor de la Agenda nacional de peligros y riesgos para México en 2026, donde dedica un apartado al torneo, advirtió que sí existe un riesgo distinto: la posibilidad de que hechos violentos vinculados con la dinámica criminal generen víctimas colaterales. En un contexto como el Mundial, esas víctimas podrían ser turistas, aunque ello no implicaría un plan específico contra la competencia.
Vázquez Rossainz, profesor de la Universidad de las Américas en Puebla, señaló que la agenda delictiva y el desarrollo del evento avanzarán de manera paralela. En ese escenario, consideró que el punto clave será la capacidad de respuesta de las instituciones si ambas dinámicas llegan a cruzarse.
El Mundial de Futbol será organizado por México, Estados Unidos y Canadá. En territorio mexicano habrá tres sedes: Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey, donde se disputarán 13 partidos entre el 11 de junio y el 5 de julio.
De acuerdo con el especialista, el torneo se realizará en un entorno nacional complejo, marcado por el debilitamiento de los sistemas de seguridad pública y justicia, tensión política, polarización social, inseguridad en vías de comunicación y control territorial incompleto del Estado. En ese contexto, el evento también proyectará una imagen internacional del país en la que podrían quedar expuestas algunas de sus debilidades, entre ellas la presencia del crimen organizado en distintas regiones.
Pese a ello, Vázquez Rossainz recordó que México ha sido sede de eventos de gran complejidad en escenarios de mayor violencia, como los Juegos Panamericanos de Guadalajara 2011, la cumbre del G20 en Los Cabos en 2012 y los Juegos Centroamericanos y del Caribe en Veracruz en 2014, en los que las instituciones respondieron adecuadamente. A su juicio, muchos de los mandos medios de seguridad de aquella época ocupan hoy posiciones de decisión, lo que representa experiencia acumulada.
El experto advirtió, sin embargo, que la presencia de grupos delictivos en zonas metropolitanas como Monterrey y Guadalajara eleva la probabilidad de delitos como extorsiones a empresas proveedoras del Mundial, ilícitos patrimoniales, infiltración de servicios de seguridad privada y episodios de violencia incidental en sitios de alta concentración de personas.
También señaló que el escenario internacional agrega complejidad. Aunque México no ha sido un objetivo histórico del terrorismo internacional, su papel como coanfitrión junto a Estados Unidos, en un contexto de conflicto con Irán, lo coloca en una zona de riesgo indirecto.
La socióloga e investigadora de crimen organizado Ana María Cifuentes coincidió en que los cárteles mexicanos tienen fuertes incentivos para contener la violencia y las disputas territoriales durante el torneo. Según explicó, un evento como el Mundial de Futbol representa una oportunidad de negocios muy lucrativa para estas organizaciones por su control sobre actividades ilícitas como la venta de drogas, la prostitución, la reventa y el cobro de piso a comercios formales e informales vinculados con el turismo.
Cifuentes sostuvo que otro motivo para evitar una escalada de violencia es el costo de la visibilidad. Un ataque o atentado que genere temor entre la población o los visitantes internacionales colocaría a los grupos criminales bajo la mirada de las agencias de seguridad mexicanas y estadounidenses, lo que resultaría poco conveniente para sus intereses.
La especialista de la UNAM explicó que en destinos turísticos como Cancún y Los Cabos, donde existe actividad delictiva, los grupos criminales suelen evitar acciones que ahuyenten al turismo internacional, debido a que también obtienen beneficios económicos de esos visitantes.
Para Cifuentes, el punto más delicado del torneo en México será Guadalajara, debido a la fuerte presencia del Cártel de Jalisco Nueva Generación. Ese grupo atraviesa un proceso de transición tras la muerte de su fundador y líder, Nemesio Oseguera Cervantes, alias el Mencho, ocurrida dos meses antes, sin que hasta ahora se haya consolidado un nuevo liderazgo.
La investigadora recordó que el 27 de abril fue detenido en Nayarit Audías Flores Silva, alias el Jardinero, señalado como uno de los operadores de confianza de Oseguera Cervantes y mencionado entre los posibles sucesores, junto con Juan Carlos Valencia González, alias el 03, y Gonzalo Mendoza Gaytán, alias el Sapo.
En contraste, Cifuentes consideró que la Ciudad de México parece una sede más segura por contar con una mayor presencia policiaca. Aunque en la capital operan grupos como La Unión Tepito, Fuerza Anti-Unión, el Cártel de Tláhuac y células relacionadas con el CJNG y el Cártel de Sinaloa, estos suelen actuar de manera más discreta.
La especialista señaló que los principales riesgos vinculados con los cárteles durante el Mundial no estarían relacionados con ataques directos al evento, sino con disputas internas o ajustes entre grupos criminales. En Monterrey, otra de las sedes, operan organizaciones como los cárteles del Noreste, del Golfo, de Sinaloa y, con menor presencia, el CJNG, que mantienen conflictos constantes, aunque sin una relación directa con los grandes eventos deportivos y artísticos que se realizan en la ciudad.
El consultor en seguridad e inteligencia Chris Dalby sostuvo que el Cártel de Jalisco Nueva Generación tiene interés en que el Mundial se desarrolle sin incidentes graves. A su juicio, aunque la organización vive una etapa de transición tras la muerte de el Mencho, no parece probable que utilice el torneo para provocar más violencia o exhibirse con mayor fuerza.
Dalby consideró que el incentivo económico será determinante, pues durante el Mundial habrá amplias posibilidades de obtener ganancias mediante actividades criminales. Además, señaló que, pese al tiempo transcurrido desde la caída de Oseguera Cervantes, el CJNG ha seguido operando en sus mercados ilícitos y no hay evidencia clara de una lucha interna por la sucesión que pueda detonar un estallido de violencia en Guadalajara o en Jalisco.
El consultor estimó que los nuevos liderazgos del cártel podrían postergar sus ajustes internos hasta después del torneo. También destacó que las sedes mexicanas contarán con despliegues importantes de policías, militares y elementos de la Guardia Nacional, lo que dificultaría acciones violentas del crimen organizado.
Dalby afirmó que los gobiernos de México, Estados Unidos y Canadá buscan garantizar la seguridad del certamen y proteger tanto a los millones de turistas como los ingresos económicos que generará el evento. Aunque reconoció que México es un país con altos niveles de violencia, subrayó que también es uno de los principales destinos turísticos del mundo y que los visitantes extranjeros casi nunca entran en contacto directo con las zonas más oscuras del país.
Para el especialista, esa misma dinámica podría repetirse durante el Mundial de Futbol. En su opinión, tanto el CJNG como otras organizaciones criminales comparten, por conveniencia, un incentivo similar al del gobierno: que el torneo transcurra sin mayores sobresaltos, porque representa una oportunidad comercial de gran escala, tanto lícita como ilícita.
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Foto: Especial
djs