Washington, DC, Estados Unidos. – Las restricciones comerciales impuestas por el expresidente Donald Trump para frenar el acceso de China a chips avanzados de inteligencia artificial no solo han resultado ineficaces, sino que han impulsado el desarrollo de una industria tecnológica china más independiente y atractiva para los inversores internacionales.
De acuerdo con un informe de Reuters , las limitaciones impuestas a la exportación de semiconductores estadounidenses han estimulado la creación de un ecosistema tecnológico robusto en China, mientras que los capitales globales comienzan a alejarse de Silicon Valley ante el temor de una “burbuja” de inteligencia artificial en Wall Street.
Aunque los modelos de lenguaje y tecnologías desarrolladas por empresas chinas aún no igualan en sofisticación a los de las firmas estadounidenses, los inversores no los ven como una segunda opción. Según el informe, el creciente interés por las acciones tecnológicas chinas responde tanto al impulso político de Pekín hacia la autosuficiencia tecnológica como al atractivo de un mercado que muestra dinamismo y respaldo estatal.
Un análisis reciente de UBS Global Wealth Management ubicó a la tecnología china como la más atractiva del mundo para la inversión, destacando la rapidez en la monetización de la inteligencia artificial, el fuerte apoyo gubernamental y la resiliencia de su ecosistema digital. “El sector tecnológico chino impulsó la innovación en 2025, con avances notables a lo largo de toda la cadena de valor de la IA”, señala el informe.
Instituciones financieras como Ruffer , con sede en el Reino Unido, han incrementado su exposición a gigantes chinos como Alibaba , reduciendo deliberadamente su participación en los grandes grupos tecnológicos estadounidenses. “China está acortando distancias rápidamente”, afirmó Gemma Cairns-Smith, especialista en inversiones de la firma, quien subrayó que “la ventaja de Estados Unidos ya no es tan amplia como muchos suponen”.
Este cambio de tendencia se da tras años de políticas restrictivas impulsadas tanto por Trump como por el actual presidente Joe Biden , destinadas a limitar la entrada de chips de alto rendimiento —como los fabricados por Nvidia— al mercado chino. Las tensiones alcanzaron su punto máximo en abril de 2025, cuando Trump prohibió la venta del chip H2O, diseñado específicamente para cumplir con las limitaciones estadounidenses.
Como respuesta, Pekín vetó la importación de chips de Nvidia , medida que fortaleció a los productores locales de semiconductores. A principios de diciembre, la administración Trump intentó revertir parcialmente las restricciones sobre los chips H2O, aunque los analistas consideran que el daño competitivo ya estaba hecho.
En un contexto global donde la inteligencia artificial define el poder económico y tecnológico, las estrategias de Washington podrían estar teniendo el efecto contrario al buscado: en lugar de debilitar a China, estarían consolidando su independencia tecnológica y su atractivo como destino de inversión.
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Foto: Redes sociales
Djs