Tennessee.— Un poderoso sistema invernal colocó este sábado a unas 240 millones de personas en Estados Unidos bajo advertencias por frío y alertas de tormenta, con pronósticos de vientos intensos, inundaciones y copiosas nevadas en la costa este, incluida la posibilidad de condiciones tipo ventisca asociadas a un “ciclón bomba” en el sureste, informó un meteorólogo. El descenso de temperaturas se agudizó mientras decenas de millas de hogares y negocios seguían sin electricidad por la nevada y el hielo del fin de semana pasada, fenómeno que paralizó el tránsito, derribó árboles y ha dejado más de 100 muertes. En Virginia Occidental se registraron hasta -33 °C la mañana del sábado, indicó Bob Oravec, pronosticador principal del Servicio Meteorológico Nacional en College Park, Maryland.
De acuerdo con Oravec, en zonas de los Apalaches del sur, las Carolinas y Georgia podrían caer entre 15 y 25 centímetros de nieve. Las Carolinas, además, enfrentarían condiciones de ventisca por un “ciclón bomba”, término con el que describió un sistema de rápida intensificación frente a la costa sureste acompañado de vientos fuertes. “Cada vez que hay advertencias de frío o de frío extremo, estar afuera es peligroso. Puede ocurrir congelación”, alertó. “Especialmente en áreas que aún tienen problemas de energía, la exposición prolongada al frío no es buena”.
En Myrtle Beach, Carolina del Sur —cuyo emblema muestra un sol, palmeras y una gaviota— se esperaban 15 centímetros de nieve. La ciudad no cuenta con quitanieves y las autoridades planeaban “utilizar lo que podamos encontrar”, dijo el alcalde, Mark Kruea. El pronóstico anticipaba temperaturas bajo cero hasta febrero, con nevadas en las Carolinas, Virginia y el noreste de Georgia durante el fin de semana, de hasta 30 centímetros en partes de Carolina del Norte, y la posibilidad de nieve desde Maryland hasta Maine. Se prevé además que el frío glacial alcance el sur de Florida.
En Nashville, Tennessee, los termómetros rondaron los -10 °C en medio del enojo de residentes que llevan una semana sin servicio. Terry Miles, trabajador de la construcción de 59 años, sin luz desde la tormenta del domingo anterior, recurrió a una freidora de pescado para generar calor y expresó su preocupación por el monóxido de carbono. “Estoy arriesgándome a matarme a mí mismo ya mi esposa, porque (…) ¿por qué?”, dijo tras asistir a una conferencia del Servicio Eléctrico de Nashville sobre reparaciones en postes y tendidos. Luego señaló a los funcionarios.
Más de 127 mil clientes seguían sin electricidad, principalmente en Mississippi y Tennessee, según el sitio poweroutage.us, incluidos más de 47 mil en Nashville la mañana del sábado. El gobernador de Tennessee, Bill Lee, manifestó su “gran preocupación” a los responsables del servicio eléctrico de la ciudad y exigió un calendario claro para el restablecimiento, transparencia sobre el personal movilizado y una mejor explicación de los tiempos de obra por vecindario. La empresa defendió su actuación y calificó la tormenta de la semana pasada como sin precedentes.
Autoridades de Mississippi señalaron que se trata de la peor tormenta invernal en el estado desde 1994. Se habilitaron alrededor de 80 refugios y efectivos de la Guardia Nacional distribuyeron suministros con camiones y helicópteros. Los especialistas advirtieron sobre el riesgo de hipotermia; la congelación preocupa especialmente en el sur, donde muchas personas podrían carecer de ropa abrigadora adecuada, apuntó el médico David Nestler, urgenciólogo de la Clínica Mayo en Minnesota.
Más de 100 personas han fallecido desde Texas hasta Nueva Jersey, aproximadamente la mitad en Tennessee, Mississippi y Luisiana. Algunas muertes se atribuyen a hipotermia, mientras que en otras se sospecha exposición a monóxido de carbono; las autoridades no han ofrecido detalles de todos los casos. En Carolina del Norte, cientos de integrantes de la Guardia Nacional se alistaban para apoyar y cuadrillas estatales trabajaban en la preparación de carreteras. En Wake Forest, los residentes hicieron fila para llenar tanques de propano en Holding Oil and Gas; José Rosa llegó tras intentarlo en otros tres sitios. “Estoy aquí con este frío, y no me gusta”, dijo mientras sostenía un cilindro de nueve kilos. En el condado de Dare, que abarca buena parte de los Outer Banks, los vecinos temían que más viviendas desocupadas en comunidades como Rodanthe y Buxton colapsaran hacia el Atlántico.
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Djs