Durante más de un siglo, la Guía Michelin ha sido sinónimo de prestigio culinario en todo el mundo. Las famosas estrellas Michelin, que reconocen a los mejores restaurantes, han marcado pauta en la alta cocina internacional. Sin embargo, el escenario actual, dominado por plataformas como TripAdvisor o las recomendaciones de influencers en redes sociales, ha empujado a esta histórica guía francesa a evolucionar para seguir vigente.
En un movimiento estratégico, Michelin anunció su expansión hacia dos nuevos ámbitos: hoteles y vinos. El objetivo es claro: posicionarse como una marca global de estilo de vida, más allá de lo gastronómico.
Las estrellas se quedan en la cocina; los hoteles recibirán “teclas”
El cambio más notorio es la nueva clasificación hotelera. En lugar de estrellas, ahora los alojamientos serán reconocidos con una, dos o tres “teclas”, una especie de distintivo que evaluará aspectos como el carácter, la calidad del servicio y el diseño del lugar. La presentación oficial de este sistema se realizó en París, donde el director de la guía, Gwendal Poullennec, explicó que esta transformación responde a la necesidad de ofrecer experiencias de viaje integrales.
Aunque parezca una novedad, en realidad es una especie de regreso a los orígenes. Cuando la guía fue creada en 1900 por los hermanos André y Édouard Michelin, su propósito inicial era brindar información útil a los automovilistas, incluyendo hoteles, talleres mecánicos y restaurantes a lo largo de las rutas francesas.
¿Una reinvención o una estrategia de supervivencia?
El mercado de recomendaciones turísticas está hoy más competido que nunca. Listas y publicaciones como Forbes Travel Guide, Travel + Leisure o The World’s 50 Best Hotels han ganado notoriedad entre los viajeros más exigentes. Para mantenerse vigente, Michelin también anunció que comenzará a evaluar vinos, respaldado por la experiencia del Robert Parker Wine Advocate, una publicación especializada con sede en Estados Unidos y gran influencia en la industria vitivinícola.
A pesar de estas novedades, la guía enfrenta críticas sobre su independencia. Parte de su financiamiento proviene de acuerdos con gobiernos y oficinas de turismo. Un caso reciente es el de Arabia Saudita, cuyo Ministerio de Cultura financió una edición especial que se publicará en octubre.
Este tipo de alianzas ha levantado dudas sobre la objetividad de la guía. La investigadora Yiting Deng, de la University College London, advierte que esta cercanía con actores gubernamentales puede comprometer la percepción de imparcialidad:
“Si trabajan demasiado con gobiernos o agencias de viaje, la gente se va a preguntar si sus evaluaciones están realmente libres de intereses externos”.
Por su parte, Poullennec defiende la integridad del proyecto y afirma que los equipos comerciales y los inspectores operan de manera independiente, para asegurar evaluaciones imparciales.
Una experiencia completa más allá del plato
Actualmente, el sitio web de Michelin registra más de 9 millones de visitas mensuales y permite hacer reservas en línea, cobrando comisiones de entre 10% y 15%. Esta estrategia digital busca sostener el modelo sin sacrificar la metodología tradicional: las visitas anónimas de inspectores que pagan sus cuentas para evitar conflictos de interés.
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xmh