Un ataque informático atribuido a un grupo de hackers ligado a la inteligencia de China encendió nuevamente las alertas en Washington, luego de que se confirmara la intrusión en sistemas de correo electrónico utilizados por asesores de algunos de los comités más sensibles de la Cámara de Representantes de Estados Unidos. El episodio es considerado por analistas como uno de los golpes de ciberespionaje extranjero más delicados contra el Poder Legislativo estadounidense en los últimos años.
De acuerdo con información obtenida por investigadores de seguridad, el grupo identificado como “Salt Typhoon” logró acceder a cuentas de correo usadas por personal que trabaja para el Comité de China de la Cámara, así como para los comités de Asuntos Exteriores, Inteligencia y Servicios Armados. Estas instancias juegan un papel clave en la supervisión de la política exterior, la defensa nacional y las agencias de inteligencia, por lo que cualquier filtración representa un riesgo estratégico.
Las intrusiones habrían sido detectadas en diciembre, aunque hasta ahora no se ha detallado el alcance total del ataque. Tampoco se ha aclarado si los hackers lograron entrar a correos electrónicos de legisladores en funciones o si el acceso se limitó al personal de apoyo. Aun así, especialistas en ciberseguridad advierten que la información que manejan los asesores es suficiente para comprometer decisiones políticas, estrategias diplomáticas o evaluaciones de seguridad nacional.
En respuesta a los señalamientos, el gobierno chino negó cualquier responsabilidad. El portavoz de la embajada de China en Washington, Liu Pengyu, calificó las acusaciones como “especulación infundada”, una postura que ya se ha vuelto recurrente frente a denuncias de espionaje digital. Sin embargo, esta negativa contrasta con el historial de reportes elaborados por agencias de inteligencia occidentales y empresas privadas de ciberseguridad, que han vinculado a actores chinos con operaciones de intrusión a gran escala.
Las autoridades estadounidenses han optado por la cautela. El FBI evitó hacer comentarios públicos sobre el caso, mientras que la Casa Blanca y los comités afectados no respondieron de inmediato a las solicitudes de información. A pesar de ello, legisladores demócratas y republicanos han insistido en que China representa una de las amenazas más constantes y sofisticadas en el terreno del ciberespionaje.
El grupo Salt Typhoon no es un nombre nuevo para la comunidad de inteligencia. Desde hace años se le atribuyen campañas de recolección de datos sensibles, incluyendo registros de comunicaciones telefónicas de millones de ciudadanos en Estados Unidos. De acuerdo con investigaciones previas, entre los objetivos de estas operaciones habrían estado conversaciones de funcionarios de alto nivel y figuras políticas relevantes.
Este incidente se suma a una cadena de episodios similares que han puesto al Congreso bajo una presión digital constante. En noviembre pasado, la Oficina del Sargento de Armas del Senado alertó a varios despachos sobre un incidente cibernético que pudo haber comprometido comunicaciones internas entre la Oficina Presupuestaria del Congreso y oficinas senatoriales. Antes, en 2023, se informó que legisladores de alto rango fueron blanco de un hackeo atribuido a actores vinculados a Vietnam.
Frente a este escenario, Washington ha comenzado a endurecer su postura. A inicios del año pasado, el gobierno estadounidense impuso sanciones contra el hacker Yin Kecheng y contra la empresa Sichuan Juxinhe Network Technology, a quienes acusa de participar en actividades relacionadas con Salt Typhoon. Para analistas, estas medidas reflejan que el espionaje digital se ha convertido en un frente permanente de confrontación internacional, con el Congreso de Estados Unidos como uno de sus blancos más vulnerables.
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xmh