Tras la devastación del tsunami de 2011 en Tohoku, Japón implementó un amplio sistema de defensa costera que incluye 395 kilómetros de muros de contención y la reforestación de más de 9 millones de árboles en zonas vulnerables, con el objetivo de mitigar inundaciones y resguardar a las comunidades ribereñas.
Especialistas en gestión de desastres señalaron que estas obras forman parte de una estrategia de prevención ante terremotos y movimientos tectónicos, principales amenazas naturales en el país, más que una respuesta directa a los efectos del cambio climático.
Las autoridades consideran que la combinación de infraestructura y barreras naturales ha incrementado la resiliencia de las localidades costeras, aunque continúan evaluando y ajustando sus planes de protección ante futuros eventos.
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Foto: Especial
cdch