La batalla contra la obesidad no termina con la pastilla: por qué los fármacos antiobesidad son solo el comienzo

Por diegoantonio , 1 Febrero 2026
Sumario
Las nuevas líneas de investigación en obesidad se centran en biomarcadores predictivos , terapias epigenéticas , intervenciones multi-ómicas y reprogramación metabólica , con el objetivo de mantener la pérdida de peso a largo plazo.
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Cuenca, España. – En el último año han irrumpido nuevos fármacos que han revolucionado el abordaje de la obesidad , pero para el endocrinólogo Cristóbal Morales , responsable de la Unidad de Salud Metabólica, Diabetes y Obesidad del Hospital Vithas Sevilla y vocal de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO) , estos fármacos antiobesidad debense con cautela: “no son la solución final, es el inicio de la solución”, subraya.

El especialista explica que se han consensuado recomendaciones de expertos para el manejo de la obesidad con terapias basadas en GLP-1 , en las que se integran tanto aspectos nutricionales como de actividad física . En el plano de la alimentación, se insiste en la personalización de la dieta , en un enfoque colaborativo con el paciente, en la vigilancia del riesgo de desnutrición y en el acceso a un apoyo especializado . En el ámbito del ejercicio, se propone una prescripción individualizada y adaptada , con una meta aeróbica de al menos 150 minutos semanales de actividad física de intensidad moderada a vigorosa, combinada con entrenamiento de fuerza y ​​un enfoque gradual para evitar abandonos.

Antes de iniciar estos tratamientos farmacológicos , los expertos recomiendan seguir una serie de medidas esenciales y continuar con pautas específicas durante la fase de pérdida de peso y la fase de mantenimiento . Además, se orienta a los pacientes sobre el manejo de los efectos secundarios gastrointestinales y sobre cómo actuar en caso de interrumpir el tratamiento , de forma que se minimice el riesgo de reganancia de peso .

Morales, que participó en la segunda jornada “ Periodismo y obesidad: el papel de los medios en una enfermedad compleja ”, organizada por la SEEDO en Cuenca, adelantó que nos encontramos en pleno desarrollo de nuevos fármacos y en una nueva etapa de la investigación en obesidad . Según pronosticó, “la investigación en 2026 nos traerá fármacos 4P : más Potentes , más Precisos , más Populares y más Preventivos ”.

En el terreno de la básica y clínica , la doctora Ana Belén Crujeiras , directora del grupo de Epigenómica en Endocrinología y Nutrición y co-coordinadora de la Unidad de Epigenómica del Instituto de Investigación Sanitaria de Santiago (IDIS) , señala que la investigación internacional se centra actualmente en entender por qué pacientes algunos pacientes recuperan peso y otros no, así como en diseñar estrategias que permitan mantener la pérdida de peso de forma sostenida.

Crujeiras advierte de que la reganancia de peso , observada tras suspender la medicación , abandonar tratamientos nutricionales o incluso después de la cirugía bariátrica , constituye “uno de los mayores obstáculos” para el control a largo plazo de la enfermedad . Por ello, remarca que los nuevos fármacos representan una herramienta potente , pero en ningún caso definitiva. A su juicio, el futuro pasa por personalizar los tratamientos y actuar directamente sobre la biología de la enfermedad , ajustando las intervenciones al perfil biológico de cada paciente. La investigación se orienta hacia una obesidad tratada “como el cáncer : con medicina de precisión ”.

Entre las líneas de trabajo que se están desarrollando figuran los biomarcadores predictivos , las terapias epigenéticas , las intervenciones multi-ómicas y la reprogramación metabólica . El objetivo ya no es solo perder peso , sino mantenerlo sin que el paciente sienta que lucha contra su propio cuerpo. La experta sostiene que la reprogramación metabólica y las terapias epigenéticas están llamadas a ser la próxima gran revolución terapéutica en obesidad .

Esta investigación combina información procedente de la genómica , la epigenómica , la transcriptómica , la metabolómica , el estudio del microbioma , el fenotipado metabólico y el exposoma . Todas estas capas de datos permiten construir huellas metabólicas individuales , consideradas esenciales para avanzar en una auténtica medicina de precisión en obesidad . Tras la actual revolución farmacológica , el foco se desplaza hacia la sostenibilidad de la pérdida de peso y la personalización del tratamiento . Por ello, se considera que 2026 puede ser un año clave para comprender mejor la biología de la reganancia de peso y para diseñar estrategias que faciliten mantener el peso perdido a largo plazo.

Los nuevos enfoques terapéuticos buscan modificar la actividad de genes implicados en el almacenamiento de grasa mediante reprogramación epigenética , reducir la inflamación crónica del tejido adiposo , reequilibrar la comunicación intestino-cerebro y evitar que el organismo active sus mecanismos de defensa tras una pérdida de peso significativa.

En este contexto surge la pregunta de si realmente se puede prevenir la obesidad . En España, alrededor de un 19 por ciento de la población adulta presenta obesidad y un 37 por ciento tiene sobrepeso . La situación en la población infantil tampoco es alentadora: hasta un 40,6 por ciento de niños y niñas tiene exceso de peso , lo que coloca al país entre los primeros puestos de Europa . La obesidad es causa o factor de riesgo de más de 250 enfermedades , entre ellas diabetes , determinados tipos de cáncer y patologías cardiovasculares , y supone un sobrecoste médico directo estimado en 1.950 millones de euros anuales .

La doctora Andreea Ciudin , especialista del Servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital Vall d'Hebron (Barcelona), recuerda que la obesidad es una enfermedad crónica y multifactorial que “no depende de la voluntad individual”. Subraya que “no todas las obesidades son prevenibles” y explica que el desarrollo de la enfermedad está ligado a un desequilibrio en la regulación del apetito y del metabolismo , procesos en los que el cerebro toma decisiones en base a múltiples inputs biológicos procedentes del intestino , el páncreas , el tejido suprarrenal y otros órganos, sobre una base de predisposición genética .

Esta realidad, apunta, obliga a entender que no se trata de una sola entidad clínica, sino de un conjunto de enfermedades crónicas que comparten el exceso y/o la disfunción de la grasa corporal , con un impacto negativo en la salud . Desde esta perspectiva, la prevención es esencial, pero debe contemplar la diversidad de factores biológicos, genéticos, psicológicos y medioambientales implicados en los distintos tipos de obesidad .

Considerando los mecanismos biológicos de la enfermedad y los diferentes estadios de gravedad , Ciudin insiste en que no es suficiente centrar los esfuerzos en la prevención primaria —evitar la aparición de nuevos casos—. También es imprescindible fortalecer la prevención secundaria , para reducir las complicaciones de la obesidad , y asegurar un tratamiento adecuado de los pacientes que ya la padecen, integrando las nuevas terapias farmacológicas , los cambios en el estilo de vida y los avances de la medicina de precisión .

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Foto: Especial

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