Las temperaturas en los océanos han vuelto a colocarse en el centro de la discusión climática global, luego de que en marzo de 2026 se registraran niveles históricos de calor en distintas regiones del planeta, de acuerdo con el Servicio de Cambio Climático de Copernicus Climate Change Service.
El reporte señala que la temperatura media de la superficie oceánica alcanzó los 20.97 grados Celsius, uno de los valores más altos documentados hasta la fecha y superior a los registros de 2024, año que ya había sido considerado crítico dentro de las mediciones recientes del cambio climático.
Este incremento ha reavivado el análisis sobre una posible transición hacia el fenómeno de El Niño, un patrón climático natural caracterizado por el calentamiento anómalo del océano Pacífico tropical, que influye en las condiciones meteorológicas a nivel global.
De acuerdo con el informe, este tipo de variaciones en la temperatura del mar suelen repetirse en ciclos naturales; sin embargo, especialistas advierten que su intensidad ha ido en aumento en los últimos años, lo que algunos vinculan con el proceso de calentamiento global.
Aunque El Niño es un fenómeno recurrente, su combinación con temperaturas oceánicas más elevadas podría intensificar sus efectos, generando alteraciones más severas en los patrones de lluvia, sequías prolongadas y tormentas de mayor intensidad en distintas regiones del mundo.
Entre los principales riesgos señalados por los organismos climáticos se encuentran el aumento del nivel del mar, el debilitamiento de ecosistemas marinos como los arrecifes de coral y cambios en la distribución de especies marinas, lo que impacta directamente en la biodiversidad.
El informe también destaca que durante marzo se observaron anomalías térmicas no solo en los océanos, sino también en zonas polares. En el Ártico, por ejemplo, se registró una reducción inusual en la extensión del hielo marino, lo que refuerza las alertas sobre un deshielo acelerado.
Estas condiciones han encendido las alertas de la comunidad científica, ya que el comportamiento reciente del sistema climático global muestra variaciones más extremas en periodos más cortos, lo que complica la previsión de eventos meteorológicos.
Si bien los ciclos de calentamiento y enfriamiento del océano forman parte de la dinámica natural del planeta, expertos señalan que la frecuencia e intensidad de estos eventos podría estar siendo influida por factores asociados al cambio climático.
En este contexto, los científicos subrayan la importancia de mantener el monitoreo constante de los océanos, ya que su comportamiento es clave para anticipar fenómenos meteorológicos extremos que pueden tener impactos en la agricultura, la infraestructura costera y la seguridad alimentaria global.
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