Viktor Orbán aceptó la derrota electoral ante el avance del partido Tisza, encabezado por Peter Magyar, en unos comicios que marcan un cambio político significativo tras 16 años de gobierno.
Con el 46 por ciento de los votos contabilizados, la fuerza opositora se perfila con una amplia ventaja, al alcanzar una mayoría en el Parlamento de 199 escaños, lo que abriría la puerta a reformas de fondo en el país.
La jornada estuvo marcada por una participación histórica cercana al 78 por ciento, reflejo del alto interés ciudadano en un proceso considerado decisivo. En distintas ciudades, incluida Budapest, se reportaron largas filas en centros de votación.
El resultado ha sido interpretado como un voto de castigo al prolongado mandato de Orbán, en medio de críticas por el encarecimiento de la vida, el desempeño económico y señalamientos de corrupción dentro de su administración.
Por su parte, Magyar emergió como una figura clave en el escenario político al posicionarse como alternativa tras romper con el círculo de poder. Su discurso ha girado en torno al combate a la corrupción, el fortalecimiento institucional y una mayor cercanía con la Unión Europea.
Foto: Especial
cdch