La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) concretó la liberación de una nueva familia de lobo mexicano en el estado de Durango, como parte del Programa Binacional de Conservación México–Estados Unidos, un esfuerzo que busca recuperar a esta especie tras su desaparición de la vida silvestre en la región hace aproximadamente 50 años.
La reintroducción se llevó a cabo el pasado 10 de abril en un sitio de vida silvestre ubicado en la Sierra Madre Occidental, donde fueron liberados cuatro ejemplares: un macho llamado Jhon, una hembra llamada Miranda y dos crías macho de ocho meses, identificadas como Elías y Chuy. La familia forma parte de un proceso más amplio de recuperación que ha requerido décadas de trabajo científico, monitoreo y coordinación internacional.
Previo a su liberación, los ejemplares permanecieron en un recinto de preliberación controlada, donde especialistas evaluaron su comportamiento, adaptación al entorno, interacción familiar y capacidad de respuesta ante condiciones similares a las del hábitat natural. Este periodo es clave para reducir riesgos y aumentar sus posibilidades de supervivencia una vez que regresan a la vida silvestre.
La llegada de estos ejemplares ocurrió el 25 de marzo en las comunidades de El Tarahumar y Bajíos del Tarahumar, en el municipio de Santa Catarina de Tepehuanes, donde la asamblea comunitaria aprobó de manera unánime el proyecto de reintroducción. Este consenso local ha sido considerado un factor importante para el desarrollo del programa, al tratarse de una especie que históricamente ha generado debate por su interacción con actividades ganaderas.
Además de esta nueva familia, otros ejemplares liberados previamente en la misma zona continúan bajo monitoreo especializado, lo que permite a los investigadores dar seguimiento a su adaptación y desplazamiento dentro del ecosistema.
El regreso del lobo mexicano representa un paso relevante en términos ecológicos. Al ser un depredador tope, su presencia ayuda a regular poblaciones de herbívoros, lo que a su vez contribuye al equilibrio de la vegetación y a la estabilidad del ecosistema. Su reintroducción también se considera una pieza clave en la restauración de procesos naturales que habían quedado interrumpidos tras su desaparición en estado silvestre.
El proyecto es resultado de la colaboración entre diversas instituciones, entre ellas la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) y la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp), además de autoridades estatales y organismos de Estados Unidos, en el marco de acuerdos binacionales.
Con este tipo de acciones, Durango se convierte en el segundo estado del país donde se logra la reintroducción formal del lobo mexicano en vida silvestre. Aunque el avance es significativo, especialistas señalan que el reto ahora es asegurar su permanencia, evitar conflictos con actividades humanas y mantener el seguimiento científico a largo plazo.
La Semarnat ha reiterado que la recuperación de especies emblemáticas como el lobo mexicano forma parte de una estrategia más amplia de conservación de biodiversidad, en la que la coordinación entre comunidades, ciencia y gobierno resulta fundamental para restaurar ecosistemas que durante décadas han sufrido presión ambiental.
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xmh