Ciudad del Vaticano.— El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, sostuvo este jueves una visita al Vaticano con el propósito de distender la relación entre Washington y la Santa Sede, después de las críticas del presidente Donald Trump contra el papa León XIV por su postura frente a la guerra en Irán.
De acuerdo con el Departamento de Estado estadounidense, los encuentros de Rubio con el pontífice y con el principal responsable diplomático del Vaticano incluyeron conversaciones sobre la paz en el Oriente Medio, así como asuntos de interés común en el hemisferio occidental. La dependencia señaló que las reuniones reafirmaron la relación entre Estados Unidos y la Santa Sede y reflejaron una cooperación sostenida entre ambas partes.
Rubio, quien profesa la fe católica, fue recibido primero por León XIV en una audiencia marcada por las recientes declaraciones de Trump contra el papa, nacido en Chicago. El pontífice ha respondido a esos señalamientos al afirmar que sus posturas sobre Irán y las armas nucleares han sido tergiversadas, y ha insistido en que su mensaje se basa en la predicación bíblica de la paz.
Posteriormente, el secretario de Estado estadounidense se reunió con el cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado del Vaticano, quien un día antes había defendido al papa y cuestionado los ataques del mandatario estadounidense en un tono diplomático. Parolin pareció extraño que se criticara al pontífice de esa manera.
Tras los encuentros, Washington informó que Rubio y Parolin abordaron los esfuerzos humanitarios en el hemisferio occidental y las gestiones para alcanzar una paz duradera en el Oriente Medio. También destacó que la conversación reflejó la asociación entre Estados Unidos y la Santa Sede a favor de la libertad religiosa.
En otra declaración, el portavoz del Departamento de Estado, Tommy Pigott, indicó que Rubio y León XIV hablaron de la situación en el Oriente Medio y de temas de interés mutuo en el hemisferio occidental. Según el funcionario, la audiencia confirmó el compromiso compartido de ambas partes con la paz y la dignidad humana. Hasta el momento, el Vaticano no ha publicado comentarios sobre las reuniones.
La agenda de Rubio continuará el viernes con encuentros en Italia con la primera ministra Giorgia Meloni y con el ministro de Relaciones Exteriores, Antonio Tajani. Ambas figuras han respaldado al papa frente a los cuestionamientos de Trump y también han criticado la guerra en Irán, al considerarla ilegal, lo que ha generado molestia en el presidente estadounidense.
Rubio sostuvo esta semana que su visita al Vaticano estaba programada desde tiempo atrás, aunque reconoció que en el contexto reciente “han pasado algunas cosas”.
Las tensiones entre Trump y León XIV comenzaron el mes pasado, cuando el presidente estadounidense acusó al pontífice en redes sociales de ser blando frente al crimen y el terrorismo, a raíz de sus comentarios sobre las políticas migratorias, las deportaciones y la guerra en Irán. En ese contexto, el papa afirmó que Dios no escucha las oraciones de quienes hacen la guerra.
La controversia aumentó después de que Trump difundiera en redes sociales una imagen en la que aparecía representada de forma similar a Jesucristo, publicación que fue retirada tras la polémica. El mandatario se negó a disculparse con León XIV y explicó posteriormente que creyó que la imagen lo mostraba como médico.
Rubio afirmó que las críticas recientes de Trump al papa estaban relacionadas con la oposición del presidente a que Irán pudiera obtener un arma nuclear, la cual, según dijo, podría ser utilizada contra millones de católicos y otros cristianos. Sin embargo, León XIV no ha defendido que Irán posea armas nucleares, y la Iglesia católica mantiene desde hace años una postura contraria a ese tipo de armamento.
El propio pontífice sostuvo el martes por la noche que la misión de la Iglesia es predicar el Evangelio y la paz, y pidió que cualquier crítica a su mensaje se hiciera con apego a la verdad, después de que Trump volviera a acusarlo de estar de acuerdo con que Irán tenga un arma nuclear.
Para este jueves, el ambiente parecía mostrar señales de distensión. Durante el intercambio de regalos en el Vaticano, Rubio entregó al papa un pisapapeles de cristal con forma de balón de fútbol americano y el sello del Departamento de Estado. Al hacerlo, aludió al gusto de León XIV por el béisbol ya su conocida afinidad por los Medias Blancas de Chicago.
El pontífice, a su vez, obsequió a Rubio una pluma aparentemente elaborada con madera de olivo, planta que describió como símbolo de paz, además de un libro con imágenes de obras de arte del Vaticano.
Rubio ha tenido en varias ocasiones la tarea de matizar o explicar la retórica de Trump. El presidente también ha cuestionado a Meloni y a otros aliados de la OTAN por no respaldar la guerra con Irán, y recientemente anunció aviones para retirar millas de soldados estadounidenses de Alemania durante los próximos meses.
Algunos observadores italianos consideran que la visita no necesariamente producirá cambios importantes en la relación con Italia o con el Vaticano. Giampiero Gramaglia, exdirector y corresponsal en Washington de la agencia ANSA, dijo que, más que actuar como conciliador de Trump, Rubio podría estar buscando suavizar su vínculo con el papa por sus propias aspiraciones políticas, ante las elecciones legislativas intermedias en Estados Unidos y la carrera presidencial de 2028.
Por su parte, el sacerdote Antonio Spadaro, subsecretario de la oficina de cultura del Vaticano, planteó que la misión de Rubio no buscaba alineal al papa con Trump, sino reconocer que la voz de León XIV tiene un peso internacional que Washington no puede ignorar. En un ensayo publicado esta semana, sostuvo que las declaraciones del presidente estadounidense exigían una intervención diplomática de alto nivel para corregir una narrativa de confrontación directa con la Iglesia.
Además de la guerra en Irán, Rubio señaló que Cuba también formaba parte de la agenda de su visita al Vaticano. La Santa Sede observa con preocupación las amenazas del gobierno de Trump sobre una posible acción militar en la isla, después del derrocamiento en enero del presidente venezolano Nicolás Maduro.
Trump ha insinuado en varias ocasiones que Cuba podría ser el siguiente objetivo y llegó a sugerir que, una vez concluida la guerra con Irán, los recursos navales desplegados en Oriente Medio podrían regresar a Estados Unidos pasando por la isla.
Rubio, hijo de inmigrantes cubanos y conocido por su postura dura hacia La Habana, afirmó que Estados Unidos entregó 6 millones de dólares en ayuda humanitaria a Cuba, aunque aseguró que las autoridades cubanas no permiten distribuirla directamente. Por ello, dijo, la asistencia se canaliza a través de la Iglesia y Washington quisiera ampliar ese apoyo.
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Djs