Un nuevo paro nacional se prepara para el lunes 24 de noviembre, cuando organizaciones de campesinos y transportistas de distintos estados saldrán a las carreteras para presionar al Gobierno federal ante lo que consideran un abandono creciente al campo y a la seguridad en rutas de carga. La convocatoria, difundida por colectivos agrarios y sindicatos de transporte, advierte que se trata de una protesta coordinada con alcance nacional.
Los grupos agrícolas señalan que los insumos para producir alimentos han subido de precio, mientras que los granos básicos siguen vendiéndose a valores que no cubren los costos. Advierten que esta situación ha puesto en riesgo a miles de pequeños y medianos agricultores, quienes piden:
Precios de garantía más altos para maíz, frijol y trigo
Protección a los granos nacionales en acuerdos comerciales
Programas de apoyo directo para la producción
Los convocantes aseguran que la falta de ajustes ha deteriorado la economía rural y ha obligado a muchos productores a abandonar sus tierras.
Transportistas se suman por crisis de inseguridad
A la protesta también se unen transportistas que denuncian una ola de robos, extorsiones y ataques armados en tramos carreteros. Exigen fortalecer la vigilancia federal y establecer:
Botones de emergencia obligatorios
Cámaras en unidades de carga
Mayor presencia de la Guardia Nacional en rutas de alto riesgo
Afirman que la inseguridad ha generado pérdidas millonarias y un ambiente de riesgo constante para operadores.
Bloqueos previstos en carreteras estratégicas
Aunque la ruta final se dará a conocer días antes, las organizaciones mencionan que los cierres podrían realizarse en carreteras y aduanas de alta carga comercial, entre ellas:
Accesos a Nuevo Laredo
Corredores logísticos de Veracruz y Manzanillo
Tramos carreteros de Puebla y Querétaro
La Guardia Nacional ya anunció que desplegará elementos para vigilar zonas críticas y evitar confrontaciones.
Los colectivos han señalado que los bloqueos estarán enfocados en el transporte de carga, por lo que automovilistas particulares y autobuses deberían circular sin mayores complicaciones, salvo retrasos por el flujo vehicular.
Aseguran que el objetivo no es afectar a la ciudadanía, sino presionar a las autoridades para que atiendan la crisis del campo y la inseguridad que viven los transportistas.
Los líderes de la protesta advirtieron que el megabloqueo podría cancelarse si se establece una mesa de negociación formal antes del 24 de noviembre. Si no hay acuerdos, la protesta nacional seguirá como está programada.
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xmh