La Universidad Nacional Autónoma de México (Universidad Nacional Autónoma de México) mantiene bajo revisión un grupo de carreras con baja demanda, en un proceso interno que busca determinar si dichas opciones académicas deben ajustarse, transformarse o incluso cerrarse.
Así lo señaló la secretaria general de la institución, Patricia Dávila Aranda, quien explicó que el análisis no implica una decisión inmediata, sino una evaluación más amplia sobre la pertinencia académica y social de estos programas. De acuerdo con la funcionaria, el objetivo es revisar si los planes de estudio responden a las necesidades actuales del país y del mercado laboral.
El tema tomó relevancia luego de que se informara que al menos 17 carreras presentan una situación particular: hay más lugares disponibles que aspirantes. Este fenómeno se concentra principalmente en planteles fuera de la capital, como la Escuela Nacional de Estudios Superiores (ENES) en sus sedes de Morelia, León y Mérida, donde la demanda estudiantil ha sido menor a la prevista.
Frente a este panorama, Dávila Aranda sostuvo que la universidad mantiene un proceso constante de actualización curricular en todas sus facultades. Según explicó, los programas académicos son evaluados de forma periódica, lo que permite introducir cambios conforme evolucionan las disciplinas, las necesidades regionales y las oportunidades profesionales.
La funcionaria también subrayó que no existen carreras “innecesarias”, aunque reconoció que algunas requieren mejoras o ajustes para fortalecer su relevancia. En ese sentido, destacó que el análisis contempla factores como el interés de los jóvenes, el impacto social y la viabilidad a largo plazo.
El proceso de revisión, detalló, no es inmediato. Puede extenderse durante varios meses o incluso más de un año, ya que involucra distintas etapas y la participación de múltiples actores dentro de la comunidad universitaria. Entre ellos se encuentran académicos, estudiantes, egresados y consejos técnicos, considerados los órganos clave para la toma de decisiones.
Además, la modificación de un plan de estudios implica la integración de comisiones especializadas, encargadas de analizar contenidos, enfoques pedagógicos y perfiles profesionales. Este ejercicio busca evitar decisiones unilaterales y privilegiar el debate interno.
En un contexto donde la educación superior enfrenta cambios constantes —impulsados por avances tecnológicos, nuevas dinámicas laborales y demandas sociales—, instituciones como la UNAM se ven obligadas a replantear parte de su oferta educativa. El reto consiste en equilibrar la permanencia de áreas del conocimiento menos demandadas pero relevantes, con la necesidad de adaptarse a nuevas realidades.
Por ahora, la universidad continuará con la evaluación de estas carreras, sin un calendario definido para posibles resoluciones, mientras se desarrollan los análisis correspondientes en cada entidad académica.
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