El póker es uno de los juegos que más se popularizó en el último tiempo. Desde las míticas mesas en las que volaban fichas y las miradas se cruzan hasta lograr dejar de lado la presencialidad para mudarse a las plataformas digitales de casinos online. En ambos formatos, dependiendo a quién le consultes, el azar es más o menos primordial para que se de un ganador por sobre otro.
Algunos aseguran que lo verdaderamente vital es la disciplina del cálculo, el control emocional y la lectura del oponente. La gran duda que tiene este bello juego es ¿Dónde está realmente la verdad? ¿Estamos ante un juego de suerte o estrategia?
Este cuestionamiento existe desde que prácticamente se crearon las reglas del póker. Con la reciente popularidad, mucho más masiva debido a las plataformas digitales y los torneos televisados, este planteo se encuentra completamente en boga. Entender la verdadera naturaliza del juego no es solamente una cuestión de entretenimiento.
¿Qué dice la ciencia sobre el póker?
Se han realizado diversos estudios intentando cuantificar la influencia de la suerte en el póker, por sobre la habilidad. Uno de los más citados fue el de Management Science del 2012 en donde, analizando miles de manos de jugadas en torneos, se concluyó que los jugadores experimentados podrían tener resultados consistentemente mejores que los novatos, incluso en el corto plazo.
En el 2018, la Universidad de Hamburgo analizó 400 millones de manos y encontraron que la habilidad es un factor determinante en las partidas a largo plazo. Aunque la suerte es un factor crucial en los juegos puntuales, en un período más extenso, es más importante la experiencia que el azar.
La psicología y la estadística: las herramientas de los jugadores profesionales
Aquellos que juegan póker de manera profesional no dejan nada librado al azar. Detrás de cada movimiento que hacen hay cálculos de probabilidad, controles de las emociones y lectura del lenguaje corporal de los rivales. La habilidad más destacada que puede tener un jugador es saber qué hacer cuando no tienes buenas cartas.
Por ejemplo, si queremos compararlo con otro deporte, tenemos el boxeo en donde ser el más fuerte, no es lo único importante. De ahí el éxito de Canelo Álvarez, el cuarto deportista mejor pago del mundo, que se destaca por estudiar a sus rivales y planear estrategias para cada pelea.
El faroleo o la gestión del fondo de juego son habilidades que se van obteniendo con los años y que pueden cambiar completamente el sentido de una partida. Los que logren controlar estas aptitudes podrán ganar una mano, más allá de las cartas que tengan sus contrincantes.
El papel de la suerte en el póker
Obviamente, el factor suerte está presente en el póker. No hay que subestimar el azar, ni demonizarlo, ya que, tiene un alto grado de entretenimiento que explica el auge de las top 10 de los mejores casinos en este momento, en donde también puede existir un balance entre la suerte y la habilidad. En ambos casos, la suerte puede influir en el corto plazo, pero a lo largo de cientos de partidas, lo que termina siempre prevaleciendo es la habilidad del jugador que cuenta con una amplia experiencia en el juego.
En el póker, sobre todo, la diferencia entre un recién empezado y un experimentado no es que el segundo tenga más suerte, sino que sabe como minimizar los impactos negativos del azar. Una mano con malas cartas no lo detiene y hasta puede vencer al resto, los cuales deben esforzarse para ver qué es lo que le terminó tocando en el reparto del juego.
El debate también se hizo en la justicia
En el 2015, el Tribunal Supremo de Suecia resolvió que el Texas Hold’em debía ser considerado como un juego de habilidad y no de azar. Hasta en Estados Unidos se determinó que el póker es un juego con “habilidad predominante”. Otra demostración de que no es comparable con otros juegos que puedes encontrarte en un casino en línea.
En México todavía no se ha tomado una determinación al respecto, pero esta decisión de marcarlo como un juego de habilidad podría cambiar hasta la regulación y tributación formal, como ocurrió en Suecia. Podría haber implicaciones en el desarrollo de eventos y competencias dentro de las plataformas nacionales.
Un juego más profundo de lo que parece
Si alguien quiere reducir el póker a una cuestión de suerte, está ignorando completamente la complejidad estratégica, psicológica y estadística que tiene su práctica profesional. La existencia de la suerte está y tiene un porcentaje relevante de trascendencia, la habilidad es la que termina permitiendo que el triunfo se sostenga con el paso de las partidas.
Más allá de los estigmas sociales o percepciones culturales que pueda tener este juego, se merece ser reconocido no solo como una forma de entretenimiento, sino también como una disciplina que mezcla inteligente, temple y astucia. Estas tres aptitudes son las que terminan diferenciando a un jugador ocasional de un profesional que participa asiduamente en torneos.
En definitiva, el póker no es simplemente un juego de azar como algunos suponen. Estamos hablando de una gran complejidad estratégica en donde la consistencia de los jugadores profesionales apuntan a que la habilidad desempeña un papel trascendental. Reconocer esta dimensión permite que no solamente se la valore como una disciplina mental, sino también que se abra el debate en su legitimidad.
clh