En medio de un clima de inconformidad entre productores del campo, el debate sobre el futuro del maíz mexicano volvió a tomar fuerza luego de que el ministro en retiro José Ramón Cossío advirtiera que el tema podría convertirse en una ficha de presión durante la próxima revisión del T-MEC. La advertencia surge no solo por las protestas de agricultores que exigen mejores precios, sino también por el interés comercial de Estados Unidos, que busca ampliar la presencia del maíz transgénico en la región.
Durante una conversación con Leonardo Curzio en Radio Fórmula, Cossío explicó que el grano podría colocarse nuevamente en el centro de la discusión debido al precedente generado por el decreto presidencial de 2023, con el que México buscó limitar el uso de maíz modificado genéticamente. Aunque la medida fue parcialmente revertida tras un fallo del Panel de Solución de Controversias del T-MEC, el tema quedó en pausa y ahora podría reabrirse con más fuerza.
El ministro en retiro señaló que otro factor que puede complicar el panorama es el tipo de cambio. Un peso fuerte frente al dólar, dijo, podría restar competitividad a las exportaciones mexicanas, justo en un momento en que los socios comerciales buscan redefinir reglas y condiciones en sectores clave.
Mientras tanto, agricultores mexicanos mantienen movilizaciones para exigir precios de garantía que les permitan sostener la producción nacional. Para ellos, la posibilidad de que se autorice de nuevo la entrada del maíz transgénico representa una preocupación adicional debido a la amplia variedad de maíces nativos que existen en México, muchos de los cuales sostienen economías locales y prácticas agrícolas tradicionales.
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