Los Ángeles, Estados Unidos. — Las calles de las grandes ciudades comienzan a llenarse de pequeños robots eléctricos que entregan comida, bebidas y productos básicos , marcando una nueva etapa en la automatización del reparto a domicilio. Este fenómeno, impulsado por empresas tecnológicas como Serve Robotics, Starship Technologies, Nuro, Amazon y Uber Eats , ya se extiende por Estados Unidos, Europa y Asia.
De acuerdo con reportes especializados, las entregas autónomas están desplazando gradualmente a los repartidores humanos gracias a su bajo costo operativo y eficiencia logística . Una entrega realizada por robot puede ser entre 40 y 60 por ciento más barata que una convencional, al eliminar gastos como salarios, propinas y seguros .
Actualmente, Serve Robotics opera más de dos mil unidades en ciudades como Los Ángeles, Miami, Dallas y Chicago , donde los robots realizan trayectos cortos de entre uno y tres kilómetros, transportando pedidos ligeros de restaurantes, cafeterías y tiendas locales . Cada dispositivo tiene capacidad para 25 kilogramos , utiliza energía eléctrica y permite al cliente rastrear el pedido en tiempo real desde una aplicación móvil.
El modelo ha demostrado ser económico, rápido y ecológico . Al funcionar con energía eléctrica, los robots no generan emisiones contaminantes y contribuyen a disminuir el tráfico urbano al sustituir motocicletas y automóviles en recorridos de corta distancia.
La tendencia no se limita a Estados Unidos. Países como Reino Unido, Alemania, Dinamarca, Japón, Corea del Sur y China también han implementado programas de entregas robotizadas en campus universitarios y zonas peatonales , mientras que Canadá, Taiwán y varias regiones de América Latina se preparan para lanzar proyectos piloto durante 2026.
Los expertos en logística aseguran que esta tecnología representa el futuro de la distribución urbana . Según datos del mercado estadounidense, el sector de robots de entrega superó los 680 millones de dólares en 2024 y podría duplicarse en menos de una década , impulsado por el crecimiento del comercio electrónico y la demanda de entregas rápidas y sostenibles.
Más allá de los beneficios económicos y ambientales, el reto ahora es establecer marcos regulatorios claros para su circulación y seguridad. En algunas ciudades, los robots aún enfrentan restricciones legales o resistencia de sindicatos y trabajadores del sector.
Aún así, la automatización de la “última milla” parece imparable. Con cada trayecto silencioso por calles urbanas, los robots de entrega confirman que el futuro del reparto ya está aquí: eficiente, eléctrico y autónomo .