Durante su mensaje previo al rezo del Ángelus de este 1 de enero de 2026, el Papa León XIV deseó un feliz Año Nuevo e invitó a renovar el tiempo desde la esperanza aprendida en el Jubileo, confiando a María el clamor por la paz en el mundo y en los hogares.
"Queridos hermanos y hermanas, ¡feliz Año Nuevo!". Con este saludo cercano y luminoso, el Santo Padre León XIV inició su alocución previa a la oración mariana.
Ante el entusiasmo vibrante de unos 40.000 miles de fieles y peregrinos provenientes de los cinco continentes, reunidos en una soleada Plaza de San Pedro tras la santa misa en la Basílica vaticana, el Pontífice subrayó que el inicio del año no puede reducirse a una simple sucesión de fechas y compromisos.
"Mientras el ritmo de los meses se repite —afirmó—, el Señor nos invita a renovar nuestro tiempo, inaugurando finalmente una época de paz y amistad entre todos los pueblos". Sin ese anhelo de bien, advirtió, "no tendría sentido girar las páginas del calendario ni llenar nuestras agendas".
De esta manera, Dios mismo entra en la historia y la rescata del olvido, donando al mundo al Redentor, Jesús —subrayó— es el Hijo unigénito que se hace hermano nuestro, iluminando las conciencias de buena voluntad para que el futuro pueda ser construido como una casa acogedora para cada hombre y cada mujer que nace, explicó el Pontífice.
Al concluir su mensaje, en el marco de la Jornada Mundial de la Paz, León XIV exhortó a elevar una oración unánime. "Oremos todos juntos por la paz —pidió—, sobre todo entre las naciones ensangrentadas por conflictos y miseria, pero también en nuestras casas, en las familias heridas por la violencia y el dolor".
También resaltó la importancia de la intercesión materna de María, Madre de Dios y Madre de la Iglesia, incluso al inicio de un nuevo año marcado por desafíos, la esperanza cristiana no defrauda.
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LMR