Dubái, Emiratos Árabes Unidos. — Al menos tres personas murieron en las recientes protestas en Irán vinculadas a la crisis económica que atraviesa el país, informaron las autoridades el jueves. Se trata de las primeras muertes registradas desde el inicio de las manifestaciones, que comenzaron como reclamos por la inflación y la depreciación de la moneda, pero se han extendido a distintas provincias rurales de la República Islámica.
Las víctimas —una el miércoles y dos el jueves— murieron en enfrentamientos ocurridos en ciudades habitadas por el grupo étnico lur, al suroeste del país, según confirmaron medios oficiales y organizaciones de derechos humanos. Los disturbios representan una nueva ola de descontento social en Irán, donde las protestas han disminuido en la capital, Teherán, pero se han intensificado en zonas del interior.
Videos difundidos desde la ciudad de Lordegan, en la provincia de Chaharmahal y Bakhtiari, mostraron a manifestantes concentrados en las calles con disparos de fondo, lo que sugiere choques con las fuerzas de seguridad. La agencia semioficial Fars citó a un funcionario local que reportó dos muertos durante las protestas del jueves. En tanto, el Centro Abdorrahman Boroumand para los Derechos Humanos en Irán, con sede en Washington, identificó a las víctimas como manifestantes y compartió imágenes de un agente iraní armado.
En la ciudad de Kouhdasht, en la provincia de Lorestán, un miembro de la fuerza paramilitar Basij de la Guardia Revolucionaria murió el miércoles en otra protesta, según la agencia estatal IRNA. El vicegobernador provincial, Saeed Pourali, atribuyó su muerte a “alborotadores”, mientras otros 13 agentes y policías resultaron heridos.
Pourali reconoció que las manifestaciones responden a “presiones económicas, inflación y fluctuaciones monetarias”, aunque advirtió que las demandas ciudadanas “no deben ser manipuladas por intereses externos o políticos”.
El contexto de malestar coincide con una fuerte devaluación del rial iraní, que supera los 1.4 millones por dólar, lo que ha reducido drásticamente el poder adquisitivo de la población. El presidente reformista Masoud Pezeshkian ha expresado su disposición al diálogo, pero admitió que su margen de acción es limitado ante la crisis estructural y las sanciones internacionales.
Mientras tanto, las autoridades intensificaron los arrestos y operativos de seguridad. La televisión estatal reportó la detención de siete personas, entre ellas cinco presuntos simpatizantes monárquicos y dos individuos con supuestos vínculos europeos. Además, se incautaron 100 pistolas de contrabando en una operación paralela.
Las protestas actuales son consideradas las más amplias desde las de 2022, tras la muerte de Mahsa Amini, aunque por ahora no alcanzan el mismo nivel de movilización nacional. Las consignas en las calles, sin embargo, han vuelto a dirigirse contra la teocracia iraní, en un momento en que el país enfrenta además tensiones externas por su reciente conflicto con Israel y los bombardeos estadounidenses sobre instalaciones nucleares.
La situación se desarrolla en medio de intentos del gobierno por mostrar apertura hacia nuevas negociaciones nucleares con Occidente, aunque sin resultados concretos. La crisis económica y política mantiene al país en una etapa de incertidumbre, marcada por la represión, la recesión y el creciente malestar social.
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Foto: Redes Sociales
Djs