Un estudio reciente sobre productos lácteos volvió a encender las alertas entre consumidores mexicanos. La Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) dio a conocer que varios productos comercializados como yogur no cumplen con los requisitos necesarios para denominarse como tal, de acuerdo con lo que marca la Norma Oficial Mexicana vigente.
El análisis fue realizado por el Laboratorio Nacional de Protección al Consumidor y sus resultados se publicaron en la Revista del Consumidor de enero de 2026. En total, se revisaron 18 productos entre yogures naturales, endulzados, con fruta y versiones deslactosadas, los cuales fueron sometidos a mil 884 pruebas para evaluar su composición, calidad nutrimental y la veracidad de la información presentada en sus etiquetas.
Entre los puntos revisados se incluyeron el contenido neto, el tipo de grasa utilizada, la cantidad de calcio, la presencia de almidón, el nivel de acidez y, uno de los aspectos más relevantes, la cantidad de bacterias lácticas vivas, elemento esencial que define al yogur. La norma establece que este producto debe contener al menos 10 millones de bacterias por gramo, provenientes de cultivos específicos que le otorgan sus características y posibles beneficios.
Aunque la mayoría de las marcas analizadas cumplió con parámetros básicos como el contenido neto y la acidez, Profeco detectó irregularidades importantes en algunos casos, principalmente relacionadas con la denominación del producto y su composición. Esto significa que, pese a presentarse como yogur, no cumplen con lo que la ley establece para poder venderse bajo ese nombre.
Uno de los productos señalados fue Flor de Alfalfa, yogurt con fresa, el cual no alcanza el mínimo de bacterias lácticas requerido, por lo que no puede considerarse yogur auténtico. En otro caso, Vaca Blanca, yogurt con fruta de fresa, contiene grasa vegetal, cuando la norma es clara al indicar que la grasa del yogur debe ser únicamente de origen lácteo.
También se advirtió sobre un producto de Yoplait que se comercializa como “yoghurt sabor natural”, una denominación que no existe dentro de la regulación, lo que lo deja fuera de la clasificación legal de yogur, independientemente de su presentación o publicidad.
El estudio además puso atención en el uso de edulcorantes no calóricos, como sucralosa y acesulfame K, detectados en al menos tres productos. Profeco recordó que este tipo de ingredientes no son recomendables para niñas y niños, por lo que pidió a madres y padres revisar con cuidado las etiquetas antes de elegir estos productos para consumo infantil.
Ante estos hallazgos, la dependencia recomendó a los consumidores no dejarse llevar por el empaque o la marca, leer la información nutrimental, verificar la denominación correcta y moderar el consumo de azúcares y endulzantes. También subrayó la importancia de mantener el yogur refrigerado y respetar su fecha de caducidad.
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xmh