Más de 300 perros fueron llevados recientemente a un albergue privado ubicado en el Ajusco, como parte de un operativo de reubicación que busca redistribuir a más de 900 caninos rescatados de distintos refugios de la Ciudad de México. El movimiento, encabezado por autoridades capitalinas, ha generado tanto expectativas sobre el destino de los animales como cuestionamientos sobre la manera en que se llevó a cabo.
De acuerdo con la información disponible, 304 perros fueron trasladados al Refugio Franciscano, un inmueble de dos niveles con patio central, localizado en el kilómetro 14 de la carretera Picacho-Ajusco, en la alcaldía Tlalpan. En el lugar se realizó un recorrido oficial para supervisar las condiciones del sitio y verificar el avance del proceso.
Además de este grupo, otros 371 perros fueron enviados a las instalaciones de la Brigada Animal, mientras que alrededor de 200 caninos continúan en un refugio de Cuajimalpa. Estos últimos permanecen ahí de manera temporal, en espera de ser ubicados en espacios con mejores condiciones para su cuidado.
El traslado se da en un contexto de saturación de refugios independientes en la capital, muchos de los cuales operan con recursos limitados y dependen de donaciones. En este caso, la administración capitalina informó que cubrirá los gastos de alimentación y atención veterinaria de los perros reubicados en el Refugio Franciscano, con la intención de que posteriormente puedan ser puestos en adopción.
Sin embargo, la llegada repentina de cientos de animales no estuvo exenta de inconformidades. La presidenta de la asociación que administra el refugio, Flor María García, señaló que el arribo masivo de perros no fue previsto con anticipación, lo que obligó a realizar ajustes de emergencia para atenderlos. Incluso, los responsables del albergue anunciaron que no aceptarán más animales, al advertir que su capacidad ya fue rebasada y que recibir más caninos podría derivar en hacinamiento.
Durante el operativo también se manifestaron posturas críticas. La abogada Josefina González Polo calificó el traslado como una decisión impuesta, lo que, dijo, generó tensión entre algunas de las personas involucradas en el cuidado de los animales.
Paralelamente, se dio a conocer que se prepara una iniciativa para regular los refugios y albergues de animales en la Ciudad de México. La propuesta buscaría establecer lineamientos claros sobre su operación y supervisión, un tema que desde hace años ha sido motivo de debate entre autoridades, activistas y rescatistas independientes.
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xmh