En la era de las redes sociales, compartir emociones dejó de ser solo publicar momentos felices. Cada vez más personas exhiben su vulnerabilidad o sufrimiento en público buscando reacciones y apoyo de los demás. Esta práctica tiene un nombre: sadfishing, una tendencia que plantea preguntas sobre empatía, autenticidad y límites de la privacidad en línea.
El término sadfishing surge de la combinación de “sad” (triste) y “fishing” (pescar) y describe la acción de mostrar o exagerar el dolor emocional en redes sociales para atraer atención, comentarios solidarios o “likes”. En otras palabras, se trata de “pescar” la respuesta emocional de la audiencia mediante publicaciones que buscan generar compasión o apoyo digital.
La tendencia se ha popularizado en plataformas como TikTok e Instagram, donde la exposición de la vida personal es parte del contenido diario. Muchas publicaciones incluyen lágrimas, confesiones íntimas o declaraciones dramáticas, con el objetivo explícito de provocar reacciones del público. Este fenómeno refleja un cambio en cómo nos conectamos: las redes no solo muestran momentos felices, sino que también se convirtieron en espacios donde la tristeza y el dolor se comparten como contenido.
¿Por qué crece el sadfishing? Porque las redes funcionan como entornos donde muchas personas buscan sentirse vistas y aceptadas. Recibir comentarios de apoyo, “me gusta” o mensajes de consuelo puede reforzar la sensación de pertenencia o de ser comprendido. Sin embargo, la línea entre expresar tristeza de manera genuina y buscar atención intencionalmente puede ser muy delgada, generando debates sobre la autenticidad de lo que compartimos en línea.
Especialistas en comportamiento digital advierten que el sadfishing puede tener consecuencias negativas: trivializa problemas de salud mental, refuerza la dependencia de la validación externa y expone a quienes buscan apoyo a burlas, rechazo o acoso en redes sociales.
Este fenómeno invita a reflexionar sobre cómo las relaciones humanas evolucionan en entornos digitales. Lo que antes se compartía de manera privada ahora se exhibe frente a miles o millones de personas, y la empatía se mide a través de reacciones virtuales. Mientras algunos defienden la práctica como una manera de buscar contención y comunidad, otros cuestionan el impacto que tiene en la percepción del dolor y en la salud mental de quienes lo ejercen y consumen.
¿Quieres mantenerte al tanto de todas las noticias hoy en Puebla? ¡Explora más en nuestro portal ahora mismo!
foto ilustrativa
xmh