Zurich, Suiza. — El inventor australiano Philip Nitschke ha reavivado la polémica en torno al uso de la tecnología en los procesos de eutanasia al anunciar que su controvertido prototipo, conocido como “Sarco” , incorporará ahora un sistema basado en inteligencia artificial (IA) para evaluar la capacidad mental de las personas que solicitan asistencia para morir.
La iniciativa, impulsada por la organización The Last Resort , defensora de la muerte asistida, plantea una serie de cuestionamientos éticos y legales sobre los límites del uso de la IA en decisiones que involucran la vida humana.
Según declaraciones del propio Nitschke al diario británico Daily Mail , el software integraría un programa de evaluación psicológica automatizada que reemplazaría el examen tradicional realizado por un especialista. La herramienta consistiría en una conversación digital con un avatar que determinaría si el solicitante posee las condiciones mentales necesarias para proceder con el proceso.
“El objetivo —explicó Nitschke— es sustituir la entrevista convencional con un psiquiatra por una evaluación digital controlada por inteligencia artificial”.
Sin embargo, especialistas en bioética y tecnología han advertido sobre los riesgos de delegar este tipo de juicios a sistemas automatizados. Los modelos de IA, señalan, carecen de la sensibilidad clínica y del criterio ético necesarios para emitir valoraciones sobre el estado mental de una persona, además de que han mostrado graves errores en entornos médicos o psicológicos.
La legislación suiza permite la muerte asistida bajo condiciones estrictas, entre ellas, que la persona que toma la decisión lo haga de manera voluntaria y plenamente consciente. No obstante, la participación de algoritmos en la validación de ese proceso podría abrir una nueva brecha regulatoria.
Expertos consultados por medios europeos calificaron la idea como un “precedente éticamente problemático” , al considerar que automatizar un proceso de tal complejidad reduce la intervención humana y puede vulnerar los principios de consentimiento informado y acompañamiento médico.
Por ahora, el prototipo de Nitschke continúa en fase experimental, y no existen informes oficiales de aprobación médica o legal para el uso del sistema con IA. Organismos de salud y comités éticos internacionales han reiterado la necesidad de que cualquier avance tecnológico en materia de eutanasia se rija por marcos regulatorios claros, supervisión médica certificada y una evaluación humanitaria rigurosa.
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Djs