Maltratos e incumplimientos salariales abundan en el Registro Civil del estado de Puebla

Por claudia , 23 Enero 2026

Un mal, pero muy mal inicio de año se está viviendo entre el personal de la Dirección General del Registro del Estado Civil de las Personas (DGRECP) del gobierno estatal, pues domina un clima de inestabilidad y hostigamiento laboral, un comportamiento de discriminación entre los trabajadores y, por si fuera poco, a una parte de los empleados los han dejado sin sueldo durante el primer mes y medio de 2026.

Ese ambiente viciado se respira con intensidad en el también llamado Registro Civil de Puebla desde hace seis meses, fecha en que Nora Esquitín de la Madrid asumió la titularidad de ese organismo, luego de que fue removida de Dirección de la Tenencia de la Tierra y la Población.

Aunque para ser justos, los graves problemas que ahí se viven, que incluye constantes purgas contra los jueces y funcionarios de los tribunales del Registro Civil, se debe a que en los últimos 24 meses han pasado 5 directores en ese organismo y los 4 anteriores titulares “se fueron por la puerta trasera” por haber sido despedidos o se marcharon en medio de serios señalamientos de abusos y/o actos ilegales.

En los últimos dos años ya han sido titulares de la DGRECP: Alejandra San Martín Huerta, José de la Fuente, César Sansón Espinoza, Paola Mayte Gorzo y Nora Esquitín de la Madrid. La primera, la tercera y el cuarto de esa lista, estuvieron solo unos pocos meses en dicha responsabilidad.

Al segundo de ellos –es decir José de la Fuente– lo echaron por estar involucrado en un escándalo de orden penal.

Con la actual directora Nora Esquitín han ocurrido situaciones inauditas, como son las siguientes:

Resulta que, aunque esta mujer llegó al cargo en agosto del año pasado, omitió un aspecto fundamental que fue renovar los contratos de los trabajadores eventuales, también conocidos como los de “lista de raya”, y entonces al arrancar 2026 resulta que no hay sueldos para ellos.

Les han dicho a los afectados que, si les van a pagar, pero hasta la segunda quincena de febrero próximo. Mientras tanto, tendrán que sobrevivir “comiendo aire”, ellos y sus familias.

Lo grave de esta situación es que son los trabajadores “de la lista de raya” los que sacan adelante el trabajo, las metas y cumplimientos de objetivos del Registro Civil.

Y son los que acaban siendo más maltratados.

En el organismo hay un esquema laboral de discriminación, pues hay trabajadores de primera y los de cuarta.

Por un lado, están los trabajadores de base, que son sindicalizados y son la mayoría. Ellos se destacan porque laboran dos horas menos que el resto del personal. Tienen las prestaciones de ley, no acuden a las oficinas los días de asueto y nunca, por ningún motivo, hacen alguna tarea que exceda –aunque sea unos minutos—sus horarios.

Luego siguen los trabajadores de confianza. Ellos se sienten superiores a los demás por su cercanía con la directora.

En tercer lugar, están los empleados “de raya”, que se destacan por ser quienes se quedan a trabajar horas extras –que no les pagan—y en día no laborables. No tienen prestaciones ni vacaciones. Pero son quienes prácticamente sacan adelante los encargos más engorrosos y difíciles.

Los problemas con Nora Esquitín comenzaron a las pocas semanas después de llegar al cargo. A principios de agosto citó a una reunión extraordinaria de trabajo a los jueces y funcionarios de los tribunales del Registro Civil. No tendría nada de extraño si no hubiera sido convocada en un domingo, que es un día de asueto.

A la fuerza, bajo amenaza de ser despedidos si no acudían, a los jueces los citaron en el auditorio de la Secretaría de Planeación, Finanzas y Administración, que está en frente a las instalaciones de la DGRECP.

En ese encuentro la directora les advirtió que no iba a tolerar actos de corrupción, abusos de autoridad y malos tratos con los usuarios del Registro Civil.

Al final en el ambiente quedó la idea de que Nora Esquitín prepara una purga para correr a varios jueces y poder incorporar a personas allegadas en esos cargos.

Una dinámica que se repite en cada cambio de director.

Alejandra San Martín Huerta despidió a varios jueces para poner en esos puestos a personas de su confianza. Solo duró unos meses en esa responsabilidad.

El siguiente director fue un escándalo mayúsculo. José de la Fuente era juez del Registro Civil y lo dieron de baja por múltiples quejas ciudadanas. Meses más tarde, lo reincorporaron al DGRECP como titular, pese a sus obscuros antecedentes.

Un semestre más adelante lo despidieron cuando se hizo público que enfrentaba un proceso penal por presuntamente haber avalado un matrimonio falso, que fue utilizado para que una pareja pudiera cambiar su estatus migratorio en México.

De la Fuente fue sustituido por César Sansón Espinoza, quien llegó a remover a una parte del personal y él acabó siendo despedido, a los dos meses de haber sido nombrado.

La anterior directora fue Paola Mayte Gorzo apenas sobrevivió a la mitad del primer año del actual gobierno.

Se dice que nombró a dos primos como funcionarios del Registro Civil, pese a que era un acto claro de nepotismo. Los parientes se dedicaban a mandar dentro del organismo –sin tener atribuciones de jefes– y eso acabó debilitando a la funcionaria, hasta que fue sustituida por Nora Esquitín.

Conclusión: los problemas en el Registro Civil no lo provocan los trabajadores, sino el clima de intrigas, de purgas y de inestabilidad que han dejado los últimos 5 directores del organismo.

 

clh

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