Ciudad de México.— Durante los siete años de gobiernos identificados con la llamada Cuarta Transformación, han sido asesinados 13 sacerdotes católicos, un seminarista y 29 laicos vinculados con la Iglesia, de acuerdo con el informe anual 2025 del Centro Católico Multidimensional (CCM). Al presentar el “Informe sobre la incidencia de violencia en contra de sacerdotes e instituciones de la Iglesia Católica en México”, el director del organismo, Omar Sotelo Aguilar, advirtió que al menos 80% de los casos documentados por su Unidad de Investigación permanecen en la impunidad; un patrón que —dijo— también alcanza los saqueos de arte sacro y actos de vandalismo en cerca de mil 300 templos.
Sotelo Aguilar recordó que, si bien durante la administración de Enrique Peña Nieto se registraron 19 sacerdotes asesinados, en los gobiernos de la 4T se observa una “escalada de violencia de alto impacto” contra espacios religiosos y un aumento de homicidios de agentes de pastoral y laicos ligados a actividades parroquiales oa liderazgos, particularmente en defensa de derechos humanos. Según el reporte, 10 homicidios de sacerdotes ocurrieron en el sexenio de Andrés Manuel López Obrador y tres en lo que va de la gestión de Claudia Sheinbaum; Además, un seminarista fue ejecutado durante el período de López Obrador.
En estos años, los eventos de violencia se han registrado en Baja California, Tamaulipas, Morelos, Guanajuato, Durango, Chihuahua, Jalisco, Michoacán, Chiapas, Guerrero, Tabasco, Estado de México, Colima y Ciudad de México. El CCM documentó también la desaparición de un sacerdote en el actual gobierno federal, así como dos casos ocurridos en el sexenio de Peña Nieto. “Los sacerdotes trabajan en tierra de narcotraficantes”, subrayó Sotelo, al señalar que los expedientes suelen estancarse a los dos o tres meses de iniciadas las investigaciones y que, en numerosos casos, se intenta desacreditar a las víctimas con señalamientos que buscan “ensuciar” su trabajo.
El informe plantea indicios de que no sólo el crimen organizado estaría detrás de algunos asesinatos, sino que en ciertos hechos podrían existir sospechas de participación de autoridades de las tres órdenes de gobierno. El objetivo, apuntó, es sembrar terror en comunidades bajo dominio delictivo: “Si soy capaz de matar a un cura, puedo matar a quien sea”, resumió, al describir el papel del sacerdote como factor de estabilidad y sensación de seguridad.
Entre los casos destacados de los últimos siete años, el documento menciona los asesinatos de los padres Marcelo Pérez y Bertoldo Pantaleón Estrada, de las diócesis de San Cristóbal de las Casas y Chilpancingo-Chilapa, respectivamente, reconocidos por su liderazgo comunitario y activismo pastoral. En cuanto a laicos, el CCM registró la ejecución de 11 integrantes de una familia colaboradora de la diócesis de San Cristóbal en Chicomuselo, Chiapas, el 13 de mayo de 2024; el asesinato de ocho jóvenes en una cancha contigua a la parroquia de San José de Mendoza, en Salamanca, Guanajuato, mientras preparaban la Semana Santa; y el homicidio de 10 jóvenes, el 10 de mayo del mismo año, en San Bartolo de Berrio, Guanajuato, durante los festejos del Día de las Madres organizadas por la parroquia.
Para el CCM, estos hechos “no son aislados”, sino síntomas de un deterioro mayor: pérdida de valores, relativización de lo sagrado e impunidad creciente sostenida por la corrupción, condiciones que han convertido templos y comunidades eclesiales en blancos recurrentes de la violencia.
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Djs