Atlixco amaneció hoy miércoles con la mirada puesta en el horizonte. Desde las primeras horas del día el Popocatépetl emergió entre el cielo con una fumarola de grandes dimensiones, densa y persistente, que se elevó como un recordatorio silencioso de la actividad constante del coloso.
La columna de vapor y gases volcánicos fue visible desde distintos puntos del valle avanzando lentamente impulsada por las corrientes de aire.
De acuerdo con información de la Coordinación General de Protección Civil del Estado, la fumarola presentó una trayectoria hacia Atlixco y parte de la región Mixteca poblana, por lo que no se descarta la caída ligera de ceniza en estas zonas.
Mientras el volcán exhalaba en las comunidades más cercanas algunos habitantes reportaron haber percibido ligeros tremores, sensaciones breves pero suficientes para darse cuenta. Aunque no se registraron afectaciones mayores, el fenómeno reavivó la memoria de episodios pasados y la vigilancia permanente que exige vivir cerca de uno de los volcanes más activos del país.
Autoridades estatales reiteraron el llamado a la población para mantenerse informada a través de canales oficiales, evitar la difusión de rumores y seguir las recomendaciones de Protección Civil, especialmente en caso de caída de ceniza como cubrir depósitos de agua, proteger vías respiratorias y resguardar a animales domésticos.
El Popocatépetl, imponente y activo, volvió a hacerse presente. Y Atlixco, como tantas otras veces, respondió con atención, respeto y cautela ante la fuerza natural que domina el paisaje.
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Foto: Cortesía
cdch