Las bolsas de plástico para basura están fabricadas principalmente de polietileno, un material resistente, flexible y económico, y cada vez es más frecuente que los fabricantes incluyan plástico reciclado o aditivos que aceleran su descomposición, es decir, que faciliten su reciclado.
Estas bolsas son la primera línea de defensa en la higiene y el manejo de los desechos. Además, gracias a su uso, el entorno se mantiene más limpio pues evitan la dispersión de residuos en calles, parques o cuerpos de agua; también facilitan la separación de residuos al permitir el uso de distintas bolsas para desechos orgánicos e inorgánicos, lo que mejora los procesos de reciclaje y compostaje.
En la Ciudad de México la norma ambiental vigente NADF-024-AMBT-2013 establece cómo deben separarse y manejarse los residuos urbanos de manera obligatoria, asimismo, define como residuo a todo material que se desecha ya sea en estado sólido, semisólido, líquido o gas contenido en depósitos.
Esta norma plantea dos tipos de separación: Primaria, que clasifica los residuos en orgánicos e inorgánicos; y Primaria avanzada, que consiste en una clasificación más detallada de los residuos desde la fuente generadora.
De igual forma, el color de las bolsas de basura debe coincidir con el tipo de residuo:
- Verde, residuos biodegradables, como: restos de alimentos, tortillas, productos lácteos sin recipiente, bioplásticos, residuos de jardinería.
- Gris, residuos inorgánicos con potencial de reciclaje, como: papel, cartón, plástico, vidrio, metales, ropa y textiles, maderas.
- Naranja, residuos inorgánicos de aprovechamiento limitado, como: papel de baño, preservativos, toallas sanitarias, pañuelos usados, residuos sanitarios.
La Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), en su primera edición de la Revista del Consumidor de 2026, y con la finalidad de orientar a las personas consumidoras sobre sus decisiones de consumo, realizó en el Laboratorio Nacional de Protección al Consumidor un Estudio de Calidad de algunas marcas disponibles en el mercado de bolsas de basura.
En el estudio se analizaron 17 bolsas de basura, de las cuales 16 son a base de polietileno reciclable y una a base de plantas (compostable).
Dentro de las pruebas realizadas, se verificó el cumplimiento de la información comercial, es decir, que presentaran como mínimo y en español el nombre o denominación genérica del producto; nombre, denominación o razón social y domicilio fiscal del fabricante o responsable de la fabricación; y también, leyendas precautorias como “Mantenga el producto fuera del alcance de niñas y niños”.
Además, se revisó que el exterior de las bolsas no tuvieran defectos y que las asas, fijas o deslizables, se encontraran bien colocadas y funcionaran correctamente.
Asimismo, se constató que las bolsas cumplieran con las medidas que especifican en sus empaques; se corroboró su resistencia al desgarre, a la ruptura y a la elongación; a la hermeticidad y se tomaron mediciones en diferentes áreas para verificar que se trata de un producto homogéneo.
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Foto: Especial
cdch