Tras varios meses de señales de enfriamiento, la actividad económica en México mostró un mejor desempeño al finalizar 2025, lo que permitió alejar, al menos por ahora, el escenario de una recesión técnica. Las cifras preliminares publicadas por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) indican que el país logró cerrar el año con un crecimiento moderado, aunque insuficiente para revertir la tendencia de desaceleración observada en los últimos ejercicios.
Entre octubre y diciembre, el Producto Interno Bruto (PIB) avanzó 0.8 por ciento en comparación con el trimestre previo, un resultado que se ubicó por encima de lo anticipado por el consenso de analistas. Este avance contrasta con la caída registrada en el tercer trimestre del año, cuando la economía se contrajo 0.3 por ciento, afectada por una menor inversión y por factores externos que impactaron al comercio.
En términos anuales, la economía reportó un crecimiento de 1.6 por ciento frente al mismo periodo de 2024. No obstante, al considerar el comportamiento de todo 2025, el PIB aumentó apenas 0.7 por ciento, lo que confirma que el ritmo de expansión se mantiene bajo y marca el cuarto año consecutivo de desaceleración económica en el país.
El repunte observado al cierre del año se explicó, en buena medida, por el desempeño de algunos sectores específicos. El sector agropecuario mostró un avance de 0.6 por ciento a tasa anual en el cuarto trimestre, mientras que la industria y la manufactura registraron crecimientos marginales. Por su parte, el sector servicios se consolidó como el principal soporte de la actividad económica, con una expansión anual de 2 por ciento.
Al revisar el acumulado del año, el contraste entre sectores se vuelve más evidente. El campo cerró 2025 con un crecimiento de 3.7 por ciento, y los servicios avanzaron 1.4 por ciento, mientras que el sector secundario presentó una contracción de 1.1 por ciento, reflejando la debilidad persistente en la inversión productiva y en la actividad industrial.
Las cifras finales superaron las previsiones del Banco de México, que había anticipado un crecimiento más limitado para el año. Sin embargo, especialistas advierten que el resultado no representa una recuperación sólida, sino más bien una estabilización en un entorno marcado por la incertidumbre económica, presiones externas y cautela por parte del sector privado.
Durante las últimas semanas, el tema de la inversión ha vuelto al centro del debate económico. Mientras la inversión extranjera ha mantenido un flujo estable, distintos analistas y representantes del sector empresarial han señalado que el principal reto sigue siendo reactivar la inversión doméstica para fortalecer el crecimiento y reducir la vulnerabilidad ante choques externos.
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xmh