Bogotá, Colombia.- Una serie de explosiones en presuntos narcolaboratorios de cocaína ubicados en zonas rurales del suroccidente de Colombia , cerca de la frontera con Ecuador , ha dejado más de 30 personas muertas y encendido las alarmas entre los habitantes de la región, en medio de sospechas de una operación encubierta con posible sello de Estados Unidos .
En esas comunidades crece el temor de que ya estén en marcha los ataques contra organizaciones colombianas del narcotráfico anunciados por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump , como parte de su ofensiva contra las llamadas “fábricas de cocaína” .
El propio presidente colombiano, Gustavo Petro , quien se reunió el martes pasado con Trump en la Casa Blanca , señaló después del encuentro que “en la frontera con Ecuador hay decenas de muertos, calcinados ” y llamó a los campesinos cocaleros de esa región a sustituir los cultivos de hoja de coca “antes de que nos calcinen con drones ”. Sin embargo, evitará precisar si esas víctimas serán producto de bombardeos unilaterales estadunidenses o si abordó el tema directamente con su homólogo.
De acuerdo con funcionarios del gobierno colombiano consultados por el semanario Proceso bajo condición de anonimato, los análisis de campo realizados por peritos de la Fiscalía y de las Fuerzas Militares han detectado “puntos de impacto con características de munición de caída o proyectil dirigido” y “fragmentos metálicos con geometría típica de bombas” en los sitios afectados.
La naturaleza de esos indicios, la precisión de los ataques , su repetición y la magnitud de los daños han llevado a los organismos de seguridad colombianos a descartar que se trate de simples explosiones accidentales provocadas por los materiales inflamables usados en laboratorios artesanales o de choques armados entre distintos grupos narcotraficantes .
Según una de las fuentes, cuando Petro habla de “décenas de muertos” se refiere a “más de 30” cadáveres levantados por personal del Cuerpo Técnico de Investigación (CTI) de la Fiscalía y del Instituto de Medicina Legal en los lugares de los hechos, ubicados en áreas rurales del municipio de Tumaco , en el suroccidente del país, colindante con la provincia ecuatoriana de Esmeraldas .
Hasta ahora, las autoridades colombianas sólo han admitido públicamente que dos laboratorios de cocaína fueron destruidos en Tumaco , departamento de Nariño , en “extrañas circunstancias” que deberán esclarecerse en una investigación de la Fiscalía .
En privado, varios funcionarios sostienen que se trata de ataques con drones estadunidenses lanzados desde la base aérea de Manta , en Ecuador , como parte de la ofensiva reiteradamente anunciada por Trump contra narcotraficantes colombianos y sus instalaciones de producción de cocaína .
Una de las fuentes señaló que el gobierno de Petro tiene registro de “varios” ataques contra laboratorios de cocaína no sólo en Tumaco , sino también en otros municipios de Nariño y Putumayo , departamentos fronterizos con Ecuador que, junto con Norte de Santander , concentran buena parte de los cultivos de hoja de coca del país.
En ese extenso corredor fronterizo operan grupos armados como la Coordinadora Nacional Ejército Bolivariano , que sostiene pláticas de paz con el gobierno; así como Segunda Marquetalia , Estado Mayor Central y Comandos de la Frontera , disidencias de las antiguas FARC , catalogadas como organizaciones “terroristas” por el gobierno de Trump , al igual que el Ejército de Liberación Nacional (ELN) , también presente en la zona.
Entre las “explosiones” de laboratorios de cocaína reportadas por los medios figuran la ocurrida la noche del 22 de enero en el corregimiento de Llorente , donde se registraron 12 muertos , y la de la vereda Pital de la Costa , con un saldo de cinco decesos . Ambas localidades pertenecen al municipio de Tumaco , que cuenta con una extensa área rural.
La revista colombiana Raya , que abordó el tema este jueves, refirió una tercera explosión en un caserío cercano al Río Rosario , al norte de Tumaco , y se preguntó en su titular: “¿Estados Unidos o Ecuador son los responsables?” . Pobladores de la zona dijeron a la publicación que las detonaciones en laboratorios de procesamiento de hoja de coca y cocaína “serían el resultado de operaciones secretas de Estados Unidos ”.
Trump ha advertido que está dispuesto a atacar en territorio extranjero a grupos del narcotráfico en Colombia y México . A Petro , incluso, le dijo que se “ cuide el trasero ”. No obstante, tras la reunión que sostuvieron el martes en la Casa Blanca , ambos mandatarios anunciaron que habían superado sus confrontaciones y pactado acciones conjuntas contra organizaciones criminales.
Después del ataque del Pentágono a Venezuela , el pasado 3 de enero , y de la “extracción” de Nicolás Maduro para ser llevada a Nueva York a responder por cargos de narcotráfico , las amenazas de Trump comenzaron a percibirse como mucho más creíbles en la región.
Una pieza central de la estrategia geopolítica de Trump para América Latina es el presidente ecuatoriano Daniel Noboa , joven multimillonario nacido en Estados Unidos , formado académicamente en ese país y declarado partidario del mandatario estadunidense.
El 21 de enero , de manera sorpresiva, Noboa anunció un arancel del 30% a los productos de Colombia , argumentando que ese país no coopera lo suficiente en el combate al narcotráfico en la frontera común .
Un día después, el 22 de enero , se produjo la explosión del laboratorio de cocaína en Llorente y, el 24 de enero , resultó destruido otro laboratorio en Pital de la Costa .
El 25 de enero , el subsecretario de Guerra de Estados Unidos, Joseph M. Humire , inició una visita de dos días a Ecuador para “ orientar los esfuerzos hacia amenazas como el narcotráfico y buscar la forma de mejorar la seguridad en la frontera norte (con Colombia)”, según explicó el comandante de las Fuerzas Armadas ecuatorianas , general Henry Delgado .
Por su parte, el ministro del Interior de Ecuador, John Reimberg , afirmó que se están realizando “bombardeos” contra estructuras vinculadas al narcotráfico y la minería ilegal , y subrayó que la cooperación con Estados Unidos busca “atacar al narcotráfico, atacar la frontera” .
El 17 de diciembre último, personal de la Fuerza Aérea de Estados Unidos llegó con equipo a la base aérea de Manta , en Ecuador , ubicada a unos 330 kilómetros al sur de la frontera con Colombia .
La Embajada de Estados Unidos en Ecuador informó en X que se trataba de una “operación temporal” orientada a fortalecer la recopilación de información y las capacidades de lucha contra el narcotráfico . Un mes antes, los partidarios ecuatorianos habían rechazado en un referéndum la propuesta de Noboa para permitir la instalación de bases militares extranjeras en el país.
El presidente del Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz (Indepaz) , Camilo González Posso , señala que los testimonios de observadores directores de la destrucción de laboratorios de cocaína en Tumaco apuntan a “explosiones provocadas por artefactos teledirigidos” .
“Entonces hay una alerta –advierte– porque Trump dijo que iba a hacer operaciones para bombardear fábricas de cocaína ”, recuerda el experto en conflicto armado y exnegociador de paz del gobierno de Petro con la disidencia de las FARC conocida como Estado Mayor Central .
Según González Posso , el presidente Petro sólo ha aludido de manera indirecta a los presuntos ataques con drones provenientes de Ecuador , porque no existe aún una confirmación oficial y, hasta ahora, sólo se manejan hipótesis . A diferencia de los golpes contra embarcaciones que presuntamente transportan drogas en el Caribe y el Pacífico , los ataques a los laboratorios de cocaína en el suroccidente de Colombia no han sido reivindicados por Estados Unidos .
“Pero la situación es muy grave –subraya el presidente de Indepaz –, porque hay decenas de personas calcinadas , civiles, incluso personas que transitaban cerca de donde ocurrieron las explosiones, probablemente niños y mujeres , aunque todo esto es lo que se conoce de manera extraoficial , ya que no hay pronunciamiento de las autoridades ”.
A su juicio, se trata de un “silencio sospechoso y prudente” que, de confirmarse una agresión desde el exterior con drones y con participación de Estados Unidos o de Ecuador , podría constituir un precedente de intervención y agresión sin justificación, porque lo que ha sido destruido son las llamadas “ramadas” , laboratorios artesanales y rudimentarios .
Para González Posso , estos presuntos bombardeos representan “una violación a todo principio de humanidad ya toda norma del derecho internacional humanitario” , ya que las víctimas serán personas inermes , campesinos asalariados que no pueden ser considerados objetivo militar . Recuerda, además, que en Colombia no existe la pena de muerte y que toda persona tiene derecho al debido proceso .
El experto en conflicto y paz sostiene que el presidente Petro tenía conocimiento de estos hechos antes de su viaje a Washington para reunirse con Trump , pero carece de elementos para responsabilizar directamente a Estados Unidos oa Ecuador , aunque afirma que “existen muchos indicios” .
“Mi hipótesis –señala– es que si se llegasen a comprobar estos indicios , el presidente Petro se pronunciará de forma categórica, señalando que se trata de una violación de la soberanía , que es inaceptable y que deberá haber, por parte de Estados Unidos , si fuera el caso, una aclaración sobre lo ocurrido”.
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Foto: Especial
Djs