Huaquechula.- Será el martes 17 de febrero, cuando la comunidad de San Juan Huiluco perteneciente al municipio de Huaquechula realice su tradicional Carnaval, que se caracteriza por ser una guerra de zapotazos entre el bien y el mal.
Raúl Marín presidente municipal de Huaquechula, dio a conocer que este carnaval es único en el estado de Puebla, y por más de 200 años se realiza en este lugar, teniendo la actividad un alto valor histórico entre la ciudadanía.
Hay que destacar que el Carnaval no es de plumas, ni lentejuelas, sino de petate, cuero y zapotazos, ya que no es una fiesta cualquiera, es un rito de resistencia, sangre y tierra, donde los protagonistas son los Huizos que son hombres disfrazados de mujeres que simbolizan la semilla, la fertilidad y la naturaleza que busca renacer con la primavera y los Pilolos que representan el mal o el invierno que se resiste a morir, estos visten petates, cascos y máscaras de cuero curtido para protegerse de lo que viene y es que la batalla no es solo un juego, es una representación ancestral del ciclo de la vida y la dualidad.
Será durante el lunes 16 de febrero, cuando se realice la Paseada del Marranito en este acto es pura identidad comunitaria, donde se pasea al animal por las calles, acompañado de música y baile, simbolizando la abundancia que se compartirá, este es la introducción al sacrificio y al banquete, un recordatorio de que, en Huiluco, la fiesta se sustenta en lo que la tierra y la crianza otorga, anunciando asimismo el Carnaval.

Participantes del carnaval señalan que el clímax del Martes de Carnaval, se registra donde los barrios de Arriba y Abajo se encuentran en una guerra campal, las armas no son de metal, sino de la misma tierra que son zapotes verdes, jícamas, mamey y cebollas.

Agregaron que se estima que es más de una tonelada de fruta la que vuela por los aires, y el impacto es real, el dolor es parte de la ofrenda, y el suelo termina teñido de verde y pulpa, en esta guerra quien retrocede, pierde.
Como parte de la tradición, el Miércoles de Ceniza que marca el inicio de la Cuaresma, el pueblo se reúne en torno al Huaxmole, un platillo ancestral elaborado a base de chile costeño, guaje y la carne del animal que fue protagonista, este es un guiso potente, picante y rústico que sella el pacto de hermandad entre los combatientes, comer Huaxmole ese último día es ingerir la fuerza de la tierra para aguantar el ayuno que viene.

Este carnaval guarda parte de la historia del México Prehispánico de ahí la importancia de este evento, y los habitantes de San Juan Huiluco lo han resguardado y llevado a cabo de generación en generación.
Finalmente, parte de la fruta que se emplea en este carnaval para la guerra, entre los participantes del carnaval, es proveniente de lo que los mismos habitantes cultivan en la zona.

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Foto Lidchy Cano
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