El anuncio de The All American Halftime Show, un espectáculo alternativo al tradicional medio tiempo del Super Bowl 2026, organizado por Donald Trump y la organización Turning Point USA, ha desatado una ola de críticas y controversia en Estados Unidos y más allá. La polémica aumentó cuando se confirmó que Kid Rock sería el acto principal del evento, generando distanciamientos de varios artistas previamente involucrados en proyectos relacionados.
Entre los músicos que decidieron tomar distancia se encuentran la banda de rock Shinedown y el rapero Ludacris, quienes habían sido parte del tour Rock the Country, encabezado por Kid Rock. La decisión de varios artistas de retirarse del tour ha provocado la cancelación de fechas en distintos estados del país, evidenciando las divisiones que ha generado la iniciativa. Otros músicos también se pronunciaron en redes sociales y comunicados oficiales, subrayando que no desean ser asociados con el espectáculo alternativo, aunque nunca hubieran participado directamente en él.
A pesar del rechazo de buena parte de la comunidad artística y de la opinión pública, el show sigue en pie. Brantley Gilbert, Lee Brice, Gabby Barrett y Kid Rock continúan confirmados para presentarse. Según la organización Turning Point USA, el espectáculo se transmitirá de manera gratuita en plataformas como X y YouTube, al mismo tiempo que el medio tiempo oficial del Super Bowl 2026, protagonizado por Bad Bunny.
Analistas de la industria musical y especialistas en entretenimiento han señalado que el evento enfrenta un reto importante: atraer audiencia. Hasta el momento, la reacción del público ha sido tibia, con señales de que la convocatoria no alcanzará las expectativas, lo que podría convertir a este medio tiempo alternativo en un fracaso en términos de popularidad y asistencia. La controversia también refleja la polarización que existe en torno a figuras políticas que buscan vincularse con espectáculos de gran alcance.
En redes sociales, la discusión no se limita a la música. Usuarios y críticos han cuestionado la intención detrás del show, calificándolo como un intento de ofrecer una alternativa “americana” al Super Bowl oficial, en un contexto donde las audiencias esperan producciones de alto nivel y diversidad de géneros. Mientras tanto, los seguidores de Kid Rock y algunos sectores conservadores siguen promoviendo el evento, generando un contraste marcado entre apoyo y rechazo.
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xmh