Italia rechazó sumarse a la llamada “Junta de Paz” que el expresidente estadounidense Donald Trump propuso para supervisar los acuerdos de tregua entre Israel y Palestina. La decisión fue anunciada por el canciller Antonio Tajani, quien argumentó que la Constitución italiana impide que el país forme parte de un organismo liderado por un solo jefe de Estado.
Según Tajani, existen “obstáculos constitucionales insuperables” que impiden a Italia integrarse a la iniciativa impulsada por Trump. La Junta de Paz, presentada el pasado 7 de febrero, buscaba involucrar a aliados estratégicos de Estados Unidos en la revisión y supervisión de los acuerdos alcanzados entre Gaza e Israel. Sin embargo, la propuesta ha generado dudas en varios países europeos. Francia y Reino Unido, por ejemplo, también expresaron reservas respecto a la participación en un organismo que podría tener un enfoque unilateral.
El rechazo italiano subraya las complicaciones que pueden surgir cuando se intenta manejar conflictos internacionales a través de estructuras poco convencionales. Analistas coinciden en que la iniciativa de Trump carece de un marco multilateral sólido, lo que limita su capacidad de influencia y de garantizar cumplimiento de acuerdos. Además, este episodio evidencia tensiones dentro de la llamada alianza transatlántica, donde las decisiones de política exterior de Estados Unidos no siempre encuentran respaldo automático en Europa.
Por otra parte, expertos en derecho internacional señalan que Italia se ha mantenido coherente con su marco legal al declinar la invitación. La Constitución italiana establece controles específicos sobre la participación del país en organismos internacionales y obliga a que cualquier decisión de este tipo cuente con respaldo parlamentario. Esto convierte en “complicada” su integración en iniciativas dirigidas por un solo país, incluso si se trata de temas de seguridad global.
A nivel diplomático, el rechazo podría ser interpretado de distintas maneras. Algunos analistas consideran que Europa busca mantener un perfil independiente frente a Estados Unidos, evitando involucrarse en esquemas que podrían percibirse como partidistas. Otros advierten que la falta de participación europea podría limitar la efectividad de la Junta de Paz, reduciendo su capacidad para mediar de manera creíble en un conflicto tan complejo como el de Israel y Palestina.
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xmh