Nueva York, Estados Unidos.— Un exingeniero de SpaceX, Halen Mattison , y su empresa emergente General Galactic buscan poner a prueba en el espacio un viejo planteamiento de la exploración espacial: usar agua recurso como “in situ” para producir combustible y así facilitar maniobras y posibles regresos desde cuerpos celestes donde haya hielo o agua disponible.
De acuerdo con un informe de Wired , la compañía pretende lanzar en octubre un satélite de aproximadamente 500 kilogramos a bordo de un Falcon 9 para realizar una demostración tecnológica. El objetivo es evaluar el uso del agua como base para propulsión eléctrica y propulsión química , dos enfoques distintos para generar empuje en el espacio.
En la vía química, General Galactic planea separar hidrógeno y oxígeno del agua mediante electrólisis y, posteriormente, quemar hidrógeno utilizando oxígeno como oxidante , un procedimiento que busca producir empuje a alta temperatura y presión. En un experimento paralelo, la firma pretende convertir el oxígeno obtenido en plasma aplicando una corriente eléctrica intensa, con la intención de probar un esquema de impulso asociado a propulsión eléctrica, basado en la expulsión de partículas ionizadas.
La apuesta, según el texto, es demostrar que el agua podría servir tanto para empujes más constantes y controlados —asociados a propulsión eléctrica— como para impulsos más potentes pero breves —vinculados a la propulsión química—. Mattison afirmó a Wired que esta tecnología podría resultar útil para dar mayor capacidad de maniobra a recursos en órbita, incluyendo aplicaciones de defensa, en un entorno donde se ha reportado que satélites estadounidenses son observados de cerca por equipos chinos y rusos.
Sin embargo, el proyecto llega acompañado de escepticismo y de advertencias técnicas. El consultor de la compañía y extecnólogo de la NASA, Ryan Conversano , señaló que el oxígeno ionizado podría dañar componentes del satélite al acelerar procesos de corrosión , lo que complicaría la selección de materiales y el diseño del sistema.
Además, el reporte plantea que el oxígeno producido por electrólisis podría no ofrecer ventajas claras frente a combustibles químicos tradicionales si se considera el peso y la complejidad del propio equipo necesario para realizar la separación del agua en órbita. En ese contexto, el artículo subraya que, aunque la propuesta todavía debe demostrar su viabilidad, la línea de investigación se mantiene relevante por el interés creciente en extraer agua y oxígeno de recursos como el regolito lunar o marcianas, y convertirlos en insumos energéticos para misiones futuras.
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Foto : Especial
Djs