Investigadores internacionales han lanzado una advertencia sobre un brote de gripe aviar en la Antártida, que podría poner en riesgo a la fauna local. Según los especialistas, la cepa detectada tiene un potencial mortal del 100% en los animales que se infectan, lo que genera preocupación sobre la supervivencia de varias especies en el continente congelado.
El brote se identificó por primera vez en 2024, cuando un equipo liderado por el investigador chileno Víctor Neira detectó cinco aves skuas afectadas. Desde entonces, la enfermedad se ha extendido a lo largo de aproximadamente 900 kilómetros de la costa antártica, llegando a afectar a especies como cormoranes, gaviotas cocineras, pingüinos Adelia y papúa, así como a lobos marinos.
“Lo preocupante de esta cepa es su alta mortalidad: cualquier animal que se infecte tiene muy pocas probabilidades de sobrevivir”, señaló Neira en entrevista con AFP. Los científicos advierten que, dado que muchas de las especies antárticas viven en colonias pequeñas y aisladas, un solo caso puede significar la desaparición de toda la población en esa área.
Aunque aún no se ha determinado cómo llegó la gripe aviar a la Antártida, se sabe que la enfermedad circula globalmente desde 2021, impulsada por la migración de aves salvajes. Este patrón de dispersión pone en riesgo no solo a los animales locales, sino también al equilibrio ecológico de la región.
Los expertos hacen un llamado urgente a las autoridades internacionales y organizaciones ambientales para implementar medidas de control y monitoreo. La detección temprana, el aislamiento de colonias afectadas y la regulación de los accesos de investigadores y expediciones científicas son algunas de las acciones que podrían mitigar el impacto del virus.
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xmh